Análisis

Todos los derivados se valorizan

a su valor razonable

Los derivados se consideran una buena herramienta para mitigar riesgos de mercado tales como tipo de cambio, tasas de interés, inflación, precio de commodities, entre otros, por lo que es común ver que empresas contraten forwards, swaps u opciones, según lo que permita la política de cobertura de cada compañía.

En términos de gestión de riesgo y desde el punto de vista financiero, en general, estos instrumentos son contratados para mitigar la volatilidad de estas variables en plazos futuros. No obstante, la normativa contable de información financiera IFRS requiere que a este tipo de instrumentos se les dé un valor de mercado antes que se cumpla la fecha de liquidación. El estándar IFRS, por el cual se rige la mayoría de las empresas, las obliga a registrar todos los derivados a su valor razonable ya sea en el activo (positivo) o en el pasivo (negativo) financiero de la empresa, ajustado por su riesgo de débito (DVA) o crédito (CVA) según sea el Mark to Market (MTM).

En general, el valor razonable se calcula por referencia a un valor fiable de mercado. En este sentido, el precio cotizado en un mercado activo será la mejor referencia del valor razonable. Pero aquellos instrumentos derivados que no cotizan en el mercado activo (que son la mayoría de los que tienen las empresas chilenas), requieren disponer de un modelo de cálculo y fuentes de precio de mercado para determinar su valor. Esto se complica aún más cuando la normativa IFRS dispone incorporar en este valor, otros ajustes como el riesgo propio (DVA) o el de contraparte (CVA).

En muchos casos, las empresas utilizan el valor informado por el banco contraparte, que probablemente pudiera no ser lo más representativo de mercado. Lo más recomendable es disponer de una metodología propia de cálculo, o bien contar con proveedores de valorización de derivados de prestigio y fiables, que tengan fuentes de precios y metodologías de mercado aceptadas.

En el ámbito tributario, los contribuyentes que declaren sus rentas efectivas en primera categoría de la Ley sobre Impuesto a la Renta según contabilidad completa, determinarán los resultados provenientes de los derivados para los efectos de dicha ley, y deberán registrar en su contabilidad tales derivados a su valor justo o razonable, razón por la cual se hace más importante contar con este valor de mercado. Es así como también se está exigiendo el cumplimiento de las resoluciones N°114 y N°115 del SII, que se refieren a la declaración jurada de la cartera de derivados, e informe técnico de operaciones de derivados entre empresas relacionadas, respectivamente. Este último, un tema bastante comentado en la prensa.

Todo lo anterior, se complementa con políticas y procedimientos internos, además de las buenas prácticas que apoyen en el proceso operativo y las definiciones de cada responsable del proceso, para lograr una información que se ajuste a los requerimientos y permita hacer gestión del negocio.
 

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