Análisis

Familias Empresarias:

Claves para su creci­miento y perma­nencia en el tiempo

Este artículo se publicó por primera vez el 15 de septiembre de 2016 en diario El Mercurio, cuerpo C, Pág. 9

    Emprender o desarrollar un negocio nunca será tarea fácil, pero cuando se trata de empresas familiares su éxito y crecimiento requiere necesariamente asumir nuevos desafíos en materia de Gobierno Familiar y Corporativo. En efecto, cada negocio familiar tiene sus propias características y diferencias, las que deben ser consideradas por sus miembros al momento de la toma de decisiones, planificación estratégica y transición generacional.

    Para Hugo Hurtado socio líder del Grupo de Empresas Familiares de Deloitte, un desafío que presenta el crecimiento y continuidad de la empresa familiar dice relación con una clara división de roles dentro de la misma. Lo anterior, considerando que en la mayoría de las empresas familiares, la propiedad, administración y control de la compañía son ejercidas por la misma persona.

    En ese orden, surge la figura del Directorio, como ente central del Gobierno Corporativo de la empresa familiar, con múltiples roles de gestión, fiscalización y representación dentro de la misma.

¿Qué es un Gobierno Familiar y qué beneficios y desafíos implica su formación?

    El Gobierno Familiar es el conjunto de reglas que regula las relaciones patrimoniales de la familia empresaria. Un proceso exitoso se estructura a través de diversas instancias donde la familia va consensuando sobre distintos temas con la finalidad de anticipar posibles conflictos futuros y asegurar una adecuada y ordenada transición generacional. En dicho proceso, se conversa, discute y acuerda sobre temas patrimoniales y personales de interés para la familia empresaria como por ejemplo, el ingreso de parientes políticos a la empresa familiar, estrategia de endeudamiento de la misma, protección de marca familiar y política de distribución de dividendos.

    “Una estructura de Gobierno Familiar que funciona adecuadamente apuntará generalmente a conservar los valores y tener una visión a largo plazo de la empresa familiar, capacitar a las nuevas generaciones, establecer canales de comunicación formales que permitan a los miembros de la familia compartir sus ideas, aspiraciones y problemas, entre otros aspectos”, señaló Hurtado.

    Este proceso puede culminar con la redacción de un Protocolo Familiar, que consiste en un instrumento privado o acuerdo de voluntades, por medio del cual la familia empresaria se compromete a cumplir una serie de puntos con la finalidad de mantenerse unida y permanecer en el tiempo. Estos puntos, por lo general se discuten en Asambleas Familiares y son supervisados por un Consejo de Familia, en su calidad de órgano encargado de velar por el respeto y cumplimento de los acuerdos que contiene el Protocolo Familiar.

¿Cuál es la diferencia con el Gobierno Corporativo de la empresa familiar?

    El Gobierno Corporativo de la empresa familiar regula las relaciones, derechos y obligaciones de los accionistas o dueños de una determinada Empresa Familiar. Por lo mismo, en él pueden participar perfectamente terceros externos a la familia, que tienen acciones o derechos de la Empresa Familiar.

    “Generalmente, los Protocolos Familiares no son legalmente vinculantes para sus miembros, con la excepción que sean redactados en forma de un contrato, y se establezcan multas y clausulas penales en caso de incumplimiento por alguno de los firmantes. Por lo mismo, en nuestra experiencia la forma más efectiva de alinear el Gobierno Familiar y el Corporativo es vinculándolos a través de un Pacto de Accionistas en donde se plasmen y regulen los acuerdos que ha tomado la familia a nivel del Protocolo” aseguró Hurtado.

¿De qué manera se puede profesionalizar el Directorio de una empresa familiar?

    En primer lugar, resulta fundamental aclarar los roles de cada uno de los integrantes de la familia, así como también contar con al menos un Director profesional e independiente. El rol del Director independiente es fundamental ya que entrega una opinión objetiva, ordena la ejecución de los directorios y sobretodo, disminuye la posibilidad de conflictos entre los miembros de la familia que participan en este tipo de órganos.

    “En nuestra opinión, esta es una de las mejores señales que puede dar una empresa familiar al mercado, ya que demuestra un gran nivel de madurez, con mejores prácticas para sus clientes, proveedores y trabajadores” indicó Hurtado.

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