Análisis

La Impor­tancia de las Habi­li­dades Blan­das en la Ges­tión de Pro­yec­tos

Las habilidades interpersonales requieren de la capacidad para comprender a las personas, conocer sus actitudes y motivaciones, para lograr su compromiso y entrega en la ejecución del proyecto.

Todos los proyectos tienen complejidades propias, y suelen ser muy distintos unos de otros, cada uno inserto en una estructura organizacional diferente, y rodeado por una red de interacciones variadas e inestables.

Esta red está integrada por una serie de partes interesadas (stakeholders), con intereses, expectativas, requerimientos y necesidades especiales que desean satisfacer a través del proyecto.

Muchas veces todas estas intenciones no son compatibles entre sí y es en ese instante donde se necesita un profesional que maneje apropiadamente la situación, equilibrando las demandas y manteniendo una comunicación proactiva con los diferentes interesados.

En estas situaciones el director de proyectos debe aplicar sus habilidades blandas para alcanzar las metas y objetivos. Estas destrezas darán además dirección a las ideas, integrando a todos los miembros del proyecto y permitiendo que exista un ambiente de comunicación, respeto y cooperación.

Las habilidades interpersonales requieren de la capacidad para comprender a las personas, conocer sus actitudes y motivaciones, para lograr su compromiso y entrega en la ejecución del proyecto. Por eso los directores de proyectos no sólo deben ser evaluados en sus conocimientos técnicos, títulos profesionales, capacitaciones o los postgrados que posean, sino que cada vez es más exigible como requisito a un profesional que cuente con habilidades interpersonales bien desarrolladas.

Las habilidades blandas son en gran parte intangibles, no están asociadas con un entregable o una salida concreta, pero mejoran las relaciones laborales de manera vertical y horizontal, impactando directamente en la ejecución efectiva y exitosa de un proyecto. Aunque no es posible determinarlas con exactitud, entre las más demandadas por las organizaciones se pueden mencionar: el liderazgo, el desarrollo del espíritu de equipo, la motivación, comunicación, influencia, la habilidad para resolver conflictos y la negociación.

De esta manera, se vuelve cada vez más importante la figura de un director de proyectos dispuesto a motivar y apoyar a los diferentes stakeholders, que sea visto como alguien que resuelve problemas y ayuda a quitar los obstáculos que se presentan. Debe ser un profesional flexible, paciente, persistente y firme cuando es necesario. Creativo (incluso cuando en el proyecto no ha sido llamado a esto), y que absorba grandes volúmenes de información desde múltiples recursos.

Todos tenemos la capacidad de desarrollar estas habilidades si nos lo proponemos, para lograrlo es preciso prestar más atención en la forma en que nos relacionamos con los demás. Podemos optar por entrenamiento formal mediante talleres, o simplemente buscar ponernos en situaciones que nos permitan desarrollar estas habilidades respecto a las relaciones con otros, para luego aplicarlas en el día a día con nuestro equipo de trabajo.

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