Análisis

Modelo Integral de Cumplimiento: el nuevo desafío en gestión de riesgos

En el último tiempo hemos sido testigo de cómo muchas compañías han perdido valor en el mercado, así como han visto dañada su reputación tras verse involucradas en casos de ilícitos como fraudes, colusión, financiamiento ilícito de campañas políticas, entre otros; razón por la cual tanto reguladores como las mismas organizaciones afectadas, han buscado la manera de fortalecer las prácticas para prevenir este tipo de situaciones.

En Chile desde el año 2010 gran parte de las compañías comenzaron a desarrollar modelos de cumplimientos, enfocados en la Ley 20.393 de Responsabilidad penal de las personas jurídicas que castiga los delitos de lavado de dinero, financiamiento al terrorismo y cohecho de funcionarios públicos. Ésta práctica ha ayudado a las empresas nacionales a entender e implementar un Modelo de Cumplimiento, aunque sea uno limitado a ciertos delitos como los mencionados anteriormente.

Tras la experiencia de la implementación del Modelo de Cumplimiento, muchas compañías se ven desafiadas a incorporar un modelo mucho más integral, que evidencie la madurez sus prácticas, cuide su reputación y el valor de la compañía.

Si bien el desafío es importante, la evolución hacia un modelo mucho más completo es más simple que partir de cero, ya que las empresas pueden tomar como base el modelo de prevención del delito, utilizar su metodología basada en la identificación de riesgos, sus herramientas como el canal de denuncia y su organización, ampliando su alcance y transformándolo en un modelo mucho más integral, incorporando por ejemplo, el delito de receptación incluido en julio 2016 a la ley 20393; la normativa de libre competencia; estándar éticos; identificación y priorización de toda la normativa aplicable; así como la gestión de las políticas y procedimientos interno, la definición de contenidos,  sus aprobadores y ciclos de vida.

Para alcanzar los estándares esperados, el modelo integral debe potenciar el compromiso del Directorio y la Alta Administración  para proteger la reputación de la organización; así como también debe estar alineado con la cultura corporativa para evitar rechazos de los colaboradores. Otro de los puntos a fortalecer, es dotar de mayor responsabilidad de supervisión al Oficial de Cumplimiento, él es quien debe monitorear lo que está funcionando y lo que necesita mejorar dentro del programa. Todas estas acciones buscan que la organización identifique y  gestione de mejor manera los riesgos a los cuales se ve expuesta.

Sin duda, las empresas más maduras tienen el desafío de evolucionar a un modelo integral de cumplimiento, que esté de acuerdo con a la industria en la cual se desempeñan y que cumpla con las expectativas de sus accionistas.

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