Análisis

Más fuerte, más en forma, mejor

Administración de crisis para la empresa con capacidad de recuperación

Las crisis están en aumento. ¿Las organizaciones están preparadas?

Las crisis no son inevitables. Muchas de ellas son evitables, por lo cual los líderes inteligentes invierten en capacidades de administración de crisis. Ellos saben que esas fortalezas pueden ayudar a sus organizaciones a evitar costosos daños y algunas veces irreparable, para las finanzas, la moral del empleado, la marca, y la reputación. La verdaderamente efectiva administración de la crisis va más allá de ser reactivo y simplemente proteger el valor existente. También permite la capacidad de recuperación y alimenta el desempeño futuro, permitiendo por lo tanto que la organización surja más fuerte.

Las organizaciones que son aptas a la administración de la crisis asumen un enfoque sistemático para mitigar las crisis potenciales y administrarlas cuando surgen, con un centro de atención puesto tanto en preservar como en mejorar el valor. El proceso está anclado en la capacidad de detección, que continuamente valora datos internos y externos por señales de cambio o conflicto en el entorno de la compañía. Cuando tales señales aparecen, esas organizaciones saben cómo abordar la situación de una manera que previene que un incidente escale y se convierta en una crisis. En la sociedad y en la economía de hoy, este saber cómo puede ser crucial para tomar una ventaja competitiva. 

La encuesta global 2018 de Deloitte, realizada a más de 500 ejecutivos senior de administración de la crisis, continuidad del negocio y riesgo, profundiza en las fuentes de esta ventaja competitiva. Con quienes respondieron considerando que el número de crisis está en aumento, es crucial que las organizaciones estén preparadas para responder con agilidad a los múltiples escenarios que hayan sido ensayados y probados.

Igualmente, es vital entender en primer lugar que muchas crisis pueden ser advertidas, permitiendo que las compañías se centren en desempeño y crecimiento. Quizás lo más importante de todo es la diferencia dramática en los resultados cuando la administración principal y los miembros de la junta están involucrados y demuestra la urgente necesidad para que los líderes organizacionales de manera proactiva planeen y se preparen para las crisis, contribuyan a los planes de administración del riesgo y hagan parte en simulaciones y ejercicios de crisis. 

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