Análisis

Legal

Boletín semanal | Edición 21 / 06 / 16

Superintendencia de Sociedades

La Superintendencia de Sociedades a través del Oficio No. 220-093889 del 27 de mayo de 2016, se pronunció respecto al domicilio del representante legal de una sociedad colombiana manifestando que dentro de la legislación mercantil, no existe norma legal alguna que prohíba que el representante legal, sea principal o suplente, resida en lugar diferente a donde la sociedad tenga establecido su domicilio social y por ende, le corresponde al máximo órgano social evaluar la conveniencia o no de que las personas encargadas de la dirección de la compañía adelanten su labor en las condiciones anotadas, y en particular si asegura el cumplimiento de todas y cada una de las funciones.

No obstante lo anterior, se deberá tener en cuenta que el lugar donde se encuentre asentado el domicilio principal del Representante Legal, no le exime del deber de cuidado y responsabilidad que ostenta por haber asumido tal calidad en una compañía. Así las cosas, en todo momento se obligará a responder de manera solidaria e ilimitada por los perjuicios que por dolo o culpa ocasione a la sociedad que represente.

 

Oficio 220-093889 de 2016

Superintendencia de Sociedades

Bogotá, 27 de mayo de 2016

 

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Superintendencia de Sociedades

La Superintendencia de Sociedades a través del Oficio No. 220-094367 del 31 de mayo de 2016, precisó respecto a la integridad de las reuniones universales del máximo órgano social de una sociedad, manifestando que por regla general en las reuniones de junta de socios o asamblea de accionistas, es presupuesto indispensable la convocatoria previa a los asociados, realizada por las personas facultadas para ello.

No obstante lo anterior, podrá reunirse sin previa citación y en cualquier sitio, cuando estuviere representada la totalidad de las acciones suscritas, no sin antes advertir que en caso de que en el evento de que por una u otra razón, después de instalada la sesión se desintegre el quórum de la totalidad de los asistentes, la reunión denominada “universal”, pierde todo efecto y por ende deja de existir, por desaparecer el presupuesto legal que la posibilita, lo que determina que cualquier decisión que se adopte en esas circunstancias será ineficaz, de conformidad con lo previsto por el artículo 190 del Código de Comercio.

 

Oficio 220-094367 de 2016

Superintendencia de Sociedades

Bogotá, 31 de mayo de 2016

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