Análisis

Legal 

Boletín extraordinario | Edición 22 / 09 /2015 

Superintendencia de Sociedades

La superintendencia de sociedades a través de oficio No. 220-109892 del 18 de agosto de 2015, se refirió al hecho de que la liquidación de la sociedad no paraliza la realización de nuevas operaciones

De esta manera la entidad aclaro que aunque la regulación indica que en una sociedad en proceso de liquidación no deben iniciarse operaciones en desarrollo del objeto social y debe tenderse a terminar las ya iniciadas, cada caso es particular, y por lo tanto esta regla no es definitiva y no constituye una camisa de fuerza.

Es claro que el inicio de la liquidación no significa que exista una parálisis total, inactividad plena o cesación de toda actividad comercial, ya que las diligencias de la liquidación pueden consistir en actividades comerciales realizadas con el fin de extinguir la persona jurídica, por esto se deben revisar las actividades que integran el objeto social y que el liquidador, en ejercicio de sus funciones, tienda a preservar el patrimonio a liquidar, buscando que este no pierda su valor, mientras realiza todo lo necesario para terminar a la mayor brevedad el proceso liquidatario.

Entre todas las diligencias que normalmente se deben llevar a cabo, están entre otras, la venta de activos de la compañía, cobro de créditos, lograr restitución de bienes, etc.

La Superintendencia afirmo que las nuevas operaciones se presumen válidas en toda la extensión de la palabra, siempre que guarden relación con la liquidación y sobre aquellas que excedan la capacidad, mientras que no exista pronunciamiento judicial que disponga lo contrario, sin perjuicio de la responsabilidad que pueda recaer en los administradores.  

Oficio con radicado No. 220-109892 de 2015
Superintendencia de Sociedades
Bogotá, 18-08-2015

Oficio con radicado No. 220-109892 de 2015 Superintendencia de Sociedades Bogotá, 18-08-2015

Superintendencia de Sociedades

La Superintendencia de Sociedades a través de oficio No. 220-112051 del 26 de agosto de 2015, manifestó que la celebración de contratos de “factoring´” ente empresas nacionales y extranjeras está permitida.

En el concepto, la Superintendencia aclaro que las empresas colombianas están autorizadas para celebrar contratos de factoring con un factor ubicado en el exterior, debido a que en el país pueden actuar como factores los sujetos descritos en el artículo 88 de la Ley 1676 del 2013, que modificó el artículo 8 de la Ley 1231 del 2008, es decir, aquéllas empresas que se encuentren legalmente inscritas en el registro mercantil, así como las instituciones consideradas por nuestra legislación como financieras.

El oficio reitero el hecho de que “lo que no está prohibido está permitido”, por lo que dicho contrato de factoring es viable y estaría regulado por las normas del respectivo país. Además la entidad señaló que en Colombia los factores deben ser instituciones financieras legalmente habilitadas y personas jurídicas inscritas en la cámara de comercio, algunas de las cuales pueden tener dentro de su objeto social dicha actividad de manera exclusiva, y otras, comprender otro tipo de actividades comerciales.

La Superintendencia también aclaro que las condiciones para el ejercicio de actividades de factoring no serán las mismas para una sociedad comercial cuyo objeto social principal consista en realizar operaciones de factoring.  Mientras ésta última está sometida a la vigilancia de la Superintendencia de Sociedades y a los montos de solvencia, las demás empresas autorizadas para hacer factoring, pero que no se dediquen exclusivamente a dicha actividad, en principio no estarían sujetas a éste régimen de controles.

Oficio con radicado No. 220-112051 de 2015
Superintendencia de Sociedades
Bogotá, 26-08-2015

Oficio con radicado No. 220-112051 de 2015 Superintendencia de Sociedades Bogotá, 26-08-2015
¿Le pareció útil este contenido?

Temas relacionados