Al Día con Deloitte

Deloitte en la prensa

Validación de la factura electrónica

Columna Clave Fiscal

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Esta columna tiene tres partes: la primera, una información de utilidad sobre la materia, al fin y al cabo, es una columna sobre impuestos. La segunda, una opinión sobre el proceso político de reforma fiscal, la tercera, una reflexión sobre otro asunto de la realidad nacional.

Primera parte: para poder deducir un gasto, en la era de la factura electrónica, es necesario que al recibir la misma usted la valide en el sistema de la Dirección General de Tributación (DGT), no solo que la acuse como aceptada a quien se la envía pues de lo contrario el gasto no será deducible.

Desde mi perspectiva, hacer depender de una aplicación informática la validez de un gasto necesario para producir ingresos, es una barbaridad pero tal posición es la de las autoridades y supongo que se asemeja a la factura timbrada de antes. “Timbrar” una factura en la nueva realidad significa, entonces, validar la factura que nos envía el proveedor.

Yo pensé que la factura electrónica era un avance para la eficiencia del sistema y de ataque a la informalidad, ahora me parece otra carga para los que estamos en la formalidad. Me parece que la DGT debe permitir una moratoria pues muchos contribuyentes han aceptado y pagado facturas electrónicas sin validarlas ante la DGT lo que haría a tales gastos no deducibles ante una inspección.

Segunda parte. Tomo de préstamo dos comentarios de dos columnistas que conozco y respeto. Una, de Jorge Woodbridge: “Estamos al borde del abismo por no tomar decisiones (...) Toda Costa Rica está por la equidad tributaria, pero no podemos abandonar (..) la eficiencia del estado”. Otra, de Luis Mesalles: “Pienso que, aun cuando el proyecto no es perfecto, y todos tenemos algo que no nos gusta de él, es lo que hay. El tiempo para discusiones concluyó”. El proyecto de reforma fiscal no es perfecto, pero debemos aprobarlo y seguir trabajando para mejorar el sistema tributario y la función y tamaño del Estado.

Tercera parte. Era el año 2002 cuando publiqué esto reflexionando sobre Europa, sin imaginarme que 16 años iba a ser aplicable aquí: “La inmigración no es un asunto nuevo, ni es ajeno a ninguna sociedad. (...) Es asunto de darle de comer a los únicos que, como decía Carlos Fuentes, son imprescindibles: a los que uno ama. El tema de la inmigración no puede ser visto desde ninguna otra óptica”.

Publicado en La Nación
Columna Clave Fiscal
10 de setiembre de 2018

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