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Perspectivas

¿Almuerzos en familia o de trabajo?

Dígame si no es común que las familias que tienen un negocio en el que participan varios de sus miembros, pasen todo el tiempo hablando de trabajo: que el asunto con aquel proveedor, que cómo van a resolver el problema con este cliente, que si deberían contratar a alguien más, que si se animan a aprovechar aquella oportunidad que se presentó. Ésta, a pesar de ser una práctica muy generalizada, definitivamente, no es la mejor para las familias empresarias.

Las personas emprendedoras son fascinantes, sencillamente, me encanta observarlas y aprender de ellas. Todas comparten características que me generan gran admiración: son muy ejecutivas, muy positivas, en alguna medida, disfrutan de asumir riesgos, son excelentes líderes y no paran de trabajar. Trabajan día y noche, sábados y domingos, y también feriados. Por eso, cuando algún otro miembro de la familia también trabaja en la empresa, es usual que su relación comience a girar en torno al negocio.

Sin lugar a dudas, es importante que la familia atienda los asuntos de la empresa, no me mal entienda, más cuando es esa empresa la que le da de comer a toda la familia. De hecho, este compromiso absoluto, y entrega para dar siempre la milla extra por la empresa - precisamente por amor a la familia - es una de las fortalezas más grandes e importantes con las que cuentan las empresas familiares, pero es un buen hábito, que conforme la empresa vaya creciendo y ésta ya no dependa enteramente de usted, se logren ordenar los espacios para atender estos asuntos. Todos los almuerzos, el café para celebrar el Día del Padre, o la cena de cumpleaños de su nieto, no deberían dedicarse a su empresa, sino a su familia.

Recuerde que antes de ser sus compañeros de trabajo, ellos son su familia, y es muy importante, para la buena salud de todos, incluida la de la empresa, y para su felicidad y la de ellos, que su relación no se base ni única, ni principalmente, en la empresa. Distinguir los diferentes “sombreros” o condiciones que tiene cada uno, y comportarse en cada momento según corresponda a ese “sombrero”, es esencial para que la empresa no se vea afectada - negativamente - por la familia, ni viceversa.

Ojalá puedan dedicar sus tiempos libres a ser esposos, padres o hijos, disfruten ese tiempo juntos, rían, conversen de otros tantos temas de los que comparten interés, fortalezcan sus lazos, y permitan a los otros miembros de la familia que no trabajan con ustedes, disfrutarlos también.

Publicado en Diario Extra
19 de febrero de 2018

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