Perspectivas

¿Cómo evaluar a las Juntas Directivas?

En marzo del 2018 la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) emitió el acuerdo SUGEF 22-18 donde las entidades deben contar con una política de evaluación del desempeño de la Junta Directiva, los comités y miembros de Alta Gerencia.

El buen desempeño de una Junta Directiva es fundamental para asegurar el cumplimiento de los objetivos estratégicos.

El principal propósito de la política de evaluación del desempeño de la Junta Directiva, los comités y miembros de la Alta Gerencia, es formalizar el proceso de evaluación de estos órganos, procurando que cumplan sus roles y responsabilidades como órganos principales de la entidad. A la vez, la SUGEF estableció que el proceso de evaluación a los órganos de gobierno es auditable, de forma que las entidades deben contar con un auditor externo que evalúe el proceso de evaluación de sus órganos de gobierno.

La SUGEF no establece de forma concreta cómo realizar las evaluaciones. Unas entidades han preferido buscar empresas externas al menos para la propuesta e implementación inicial, mientras que otras lo han desarrollado internamente. Lo fundamental es entender las evaluaciones de desempeño como una herramienta para fortalecer el gobierno corporativo, facilitar la toma de decisiones informadas, contribuir un mejor control e identificar brechas tanto en la composición como en el desempeño de los órganos de gobierno.

Debe distinguirse que los aspectos a revisar, la forma de evaluarlos y las ponderaciones a escoger se deben analizar al detalle, para evitar sesgos en las respuestas y lograr que los resultados reflejen con transparencia los resultados de la metodología escogida. Por ejemplo, en una Junta Directiva de 7 miembros, si se evalúa el compromiso en las sesiones de cada miembro de forma individual, podría resultar que 5 obtienen “bueno”, 1 “medio” y 1 “malo”, pero si se evalúa en general que cuantos son “buenos”, cuantos “medios” y cuantos “malos”, el resultado podría dar 2 buenos, 1 medio y 4 malos. Esto reflejaría que existe un sesgo a opinar mejor si en la respuesta se evalúa a la persona y no tanto al colectivo. Cuales métodos aplicar, depende de la madurez de la entidad, del proceso de evaluación y de los objetivos planteados con esta.

Algunos elementos recomendados para considerar en las evaluaciones a la Junta Directiva se encuentran:

Andrés Casas
Andrés Casas, Socio de Risk Advisory, Deloitte Costa Rica

Revisión de la estructura

El gobierno corporativo requiere un sistema formal, aprobado y reconocido por la entidad. En la estructura es fundamental buscar el equilibrio que asegure independencia, transparencia, rendición de cuentas y gestione los posibles conflictos de interés. Factores como el tamaño de la Junta Directiva, la presencia de miembros independientes, los esquemas de votación, la rotación de los miembros y las funciones asignadas son parte de los elementos a evaluar. Es un elemento de valoración colectivo y no individual de cada miembro.

Evaluación de la idoneidad

Hay dos tipos de características a evaluar a los miembros de la Junta Directiva que entran en este apartado, las personales y las profesionales. En las primeras, se tiende a evaluar la integridad, la rendición de cuentas, la capacidad de trabajar en equipo, las habilidades de comunicación y análisis, mientras que en las segundas, se evalúan aspectos como la experiencia en la industria, las habilidades específicas que son clave para la estrategia, la capacidad de aportar en temas especializados. Este elemento es de evaluación individual de cada miembro, aunque puede ser recomendable que la valoración inicial no se personalice, pues podría crear resistencia.

 

Cumplimiento

Toda Junta Directiva debe contar con su respectivo reglamento, que establezca los miembros con los roles y responsabilidades respectivas y que debería ser de fácil reflejo a través de las actas de las sesiones. No está de más considerar que el material que se revisa en las Juntas Directivas y sobre todo políticas y metodologías que requieren de aprobación, deben ser enviado con antelación para que pueda ser analizado por los miembros. También se valora si los Comités con los que cuenta la Junta existen y funcionan, con adecuados flujos de información que permitan el seguimiento y la toma de decisiones Las Juntas Directivas deberían formalmente darles seguimiento a los acuerdos, a las tareas o hallazgos pendientes de las auditorías internas, externas, del regulador o planes correctivos que tienen las áreas de negocio identificadas por las áreas de control. Esto demuestra que la Junta está empoderada en el control de la entidad.

 

Desempeño

En este apartado se evalúan la calidad de los procesos de la Junta Directiva, así como los resultados de estos. Comúnmente hay 4 grandes campos de acción a evaluar que son funciones clave de las Juntas Directivas: la aprobación de la estrategia, la aprobación y seguimiento a las principales políticas, la supervisión a la gestión de la administración y la rendición de cuentas a los distintos grupos de interés. La formulación de la estrategia de acuerdo al nivel de riesgo aceptado es base en la planificación, pues es el punto de partida de la Administración para la toma de decisiones. En el desempeño, se considera también el seguimiento a los 4 campos de acción y la toma de medidas preventivas, correctivas o mitigadores en caso de que la entidad lo necesite.

 

Planes de acción

Una vez realizadas las evaluaciones y previamente analizadas con los miembros de los órganos directores, deben trazarse planes de acción, para cerrar brechas o mejorar la gestión en las áreas de mayor interés. Estos deben de tener seguimiento periódico y llevarse como planes operativos de mejora continua, como parte de una mejor gobernanza.

 

Las evaluaciones a Juntas Directivas son dinámicas. Hacia el exterior, son una buena señal de rendición de cuentas sobre lo ocurrido y hacia el futuro fortalecen los ejercicios estratégicos al calibrar mejor la cantidad y calidad de los órganos de gobierno. Hacia el interior, contribuye a supervisar los planes de la administración y con ello crear en adelante las mejores políticas corporativas. Son un ejercicio que está en constante mejora y deben ser parte del gobierno corporativo. 

 
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