Las miradas del CEO

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Las miradas del CEO

El CEO es la columna vertebral de la compañía, transmite la cultura, los valores y la ambición de los accionistas a la organización y al mercado.

Artículo de opinión de Luis Soler, socio de Consultoría.

El presidente de un gran grupo empresarial decía recientemente que un CEO “es la columna vertebral de la compañía, transmite la cultura, los valores y la ambición de los accionistas a la organización y al mercado”.

La posición del CEO es compleja y solitaria. Reciben presión por parte de los accionistas o de los CEOs regionales y escuchan a diario los problemas y dificultades a las que se enfrentan sus equipos. Son auténticos expertos en mantener la calma gestionando la crisis, toman decisiones arriesgadas -identificando y mitigando riesgos-, solucionan problemas mediante ideas creativas y ejercen la presión necesaria para mantener al equipo cohesionado, motivado y ambicioso por cumplir los objetivos.

1. Hacia el accionista

Los que disfrutan en su puesto de mando destacan por trazar y ejecutar cinco líneas de trabajo o miradas muy claras. La primera es hacia el accionista. Saben qué buscan, qué valoran y qué esperan los propietarios. Se acercan a ellos de manera natural y son capaces de equilibrar el tiempo que dedican a comprender y operar el negocio con entender y gestionar las expectativas de los accionistas.

2. Dentro de ellos mismos

Conocerse bien y complementarse con un equipo que supla las debilidades propias de cada uno (que siempre las hay) les permite proyectar una escuadra completa y preparada para afrontar el mercado. Combinan mentes estrategas con personas de corte más implementador. Los perfiles intuitivos los enriquecen con personas más racionales. Cuentan en el equipo de dirección con personas arriesgadas, cautelosas y escépticas para fortalecer la toma de decisiones y no olvidarse de nada.

3. Hacia el equipo

Saben gestionar y maximizar el equipo heredado del anterior ejecutivo. A menudo reconocen que no cambiar nada puede resultar tan erróneo como cambiar a todo el equipo. Se ganan a los directivos que anhelaban su puesto, convencen a aquellos que no entendieron el cambio de su predecesor y saben apalancarse en los que querían el cambio y en los nuevos perfiles que se van incorporando. Combinan la diversidad y, eso sí, saben detectar y apartar a tiempo a las personas tóxicas que impiden el trabajo en equipo.

4. Hacia atrás

Nunca piensan que el anterior en el puesto no supo gestionar correctamente la situación. Averiguan el motivo de su salida y comprenden enseguida la dificultad de la organización. Aseveran que la complacencia es el inicio del fracaso de un directivo y reconocen que la motivación de los inicios en el puesto no les puede cegar de la realidad. Por este motivo, son directivos cercanos, sensibles con la gente, humildes, que saben comprender muy bien la situación para no tropezar de nuevo con la misma piedra.

5. Hacia adelante

Ya lo dijo Kierkegaard: “la vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia delante”. Dominan la situación del mercado y trazan un plan a tres o cinco años para tener una guía clara y consensuada de hacia dónde tiene que ir la organización: qué queremos hacer, cómo lo vamos a realizar y qué legado queremos dejar. Muchos directivos se marcan un tiempo determinado para estar en la posición, viven con fuerza esos años, retan a sus equipos y a los accionistas a diario y no temen por su asiento en ningún momento. Al final, puede que acaben estando muchos años, pero dividen el tiempo en tres o cuatro etapas. Partido a partido o periodo a periodo, se entregan en cuerpo y alma a una posición tan bonita y compleja como es la de liderar una organización.

"Los CEOs que triunfan en su cometido son aquellos capaces de equilibrar cinco miradas perfectamente"

En definitiva, los CEOs que triunfan en su cometido son aquellos capaces de equilibrar cinco miradas perfectamente: trazan un plan, pero con la cintura y flexibilidad suficientes para adaptarse a mercados complejos y cambiantes. Se rodean de un buen equipo que complemente sus atributos. Le dedican un tiempo muy valioso a los accionistas y son humildes para conocerse bien a sí mismos. Entienden por qué fracaso y tuvo éxito el anterior en su puesto y disponen siempre de un reemplazo porque quieren dejar un buen legado en la organización.

Este artículo se publicó en el Diari de Tarragona

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