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Deloitte en la prensa

La innovación importa hoy más que nunca

Por Ronald Fiallos, Socio líder de Auditoría, Deloitte Honduras

A pesar de que la innovación es más esencial que nunca para las organizaciones, el sector financiero es un sector que continúa enfrentando desafíos para alcanzar sus objetivos de innovación. La mejora en la eficiencia ya no es suficiente para conseguir los ahorros esperados como en el pasado, lo que requiere la búsqueda de otras formas de incrementar los ingresos.

Se ha comprobado que utilizar más tipos de innovación permite llegar a mejores resultados al tiempo que hace más difícil a los competidores identificar y replicar la innovación. Los innovadores en promedio tienden a focalizarse en solamente uno o dos tipos de innovación, pero los mejores innnovadores integran de 3 a 4 distintos tipos de innovación, dando paso a propuestas más robustas y defendibles

Innovar solamente en producto y/o canales ya no es suficiente: hay que mirar a través del espectro de innovaciones y hacerlo en múltiples frentes para lograr combinaciones únicas de innovación que creen una ventaja competitiva sustentable y contribuyan al éxito de la organización. Adoptar una visión más amplia de innovación es sólo el primer paso: para mejorar la velocidad y efectividad de los esfuerzos de innovación, las entidades deberán considerar repensar algunos viejos hábitos y adoptar algunos nuevos, a continuación planteamos cinco hábitos que es importante incorporar:

  1. La innovación requiere de un soporte adecuado:
    Las organizaciones deben analizar su enfoque de innovación, el proceso que emplean para descubrir ideas y movilizarlas a través de su desarrollo hasta su lanzamiento. Organizacionalmente, deberán tener claro cuáles de sus líderes serán responsables por la innovación y cómo se gobiernan y administran los esfuerzos en innovación
  2. Desarrollar y articular la ambición de innovar:
    Es importante que los líderes de las instituciones financieras desarrollen y comuniquen la ambición de innovación para su organización, que funcione como un objetivo hacia el cual deban dirigir todos sus esfuerzos de innovación; esto ayudará a asegurar que los recursos destinados a innovación impulsen a la organización hacia adelante y se logren los objetivos de negocios.
  3. Aceptar el riesgo pero sobre todo el fracaso:
    Es vital que encuentren la forma de aceptar que la innovación conlleva riesgo, y que no toda innovación dará resultado. En lugar de esperar que las innovaciones sean “perfectas” antes de que sean lanzadas, deben sentirse cómodos introduciendo propuestas imperfectas y permitir a sus equipos realizar pilotos, fallar, desechar o ajustar, y probar de nuevo.
  4. Aprender del enfoque del capital de riesgo y aplicarlo:
    Hay que pensar como un inversor de capital de riesgo: en lugar de jugarse por una o dos grandes apuestas, optar por una serie de menores apuestas a través de un espectro de oportunidades de innovación. Algunas tendrán éxito, otras fracasarán, y quizás se tengan sorpresivas e inesperadas victorias. Ya hay casos de bancos que llaman a concursos de ideas o de “apps”, realizan jornadas en distintas ciudades y reúnen a cientos de jóvenes programadores, reciben ideas, fomentan prototipos y finalmente seleccionan los mejores, pero en una ambiente y en un estilo abierto que fomenta el recibir todas las buenas ideas posibles.
  5. Ser creativo a la hora de fomentar la innovación:
    Es importante ser creativos a la hora de fomentar la innovación, sobre todo a la hora de vencer las barreras que el hecho de ser aversos al riesgo, conservadores y con múltiples reglas en todos los frentes, imponen al surgimiento de la innovación. Esto se puede ver reflejado en el ejemplo de los concursos abiertos de innovación que crean nuevos emprendimientos separados de la estructura tradicional al estilo de incubadoras de proyecto o buscar alianzas y/o acuerdos con otras organizaciones.
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