Cadena de suministro

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Cadena de suministro

Transformar grandes ideas en productos superiores

En la actualidad, muchas compañías no otorgan a su cadena de suministro la importancia que merece; sin embargo, mejorar su eficiencia es una de las acciones que mayor valor les puede generar.

Ciudad de México, 24 de abril de 2019.

La concepción de un producto grandioso no garantiza, por sí misma, el éxito de una organización.

Toda gran idea necesita materializarse para trascender y, para hacer realidad una mercancía, existen procesos complejos que, de no efectuarse con excelencia, pueden repercutir en la generación de valor de toda la empresa y, en consecuencia, en su competitividad.

El proceso de producción conlleva enormes desafíos. ¿Cómo asegurarnos de que nuestros productos provengan de materias primas de la más alta calidad, se fabriquen mediante las mejores prácticas del mercado y lleguen en perfectas condiciones a las manos de nuestros clientes? La cadena de suministro es capaz de dar respuesta a cada una de estas interrogantes.

Llamamos cadena de suministro, o de abastecimiento, al conjunto de actividades, instalaciones y medios de distribución necesarios para llevar a cabo el proceso de venta de un producto en su totalidad. Ésta consta de tres eslabones:

  1. Suministro: En esta fase, la empresa se enfoca en obtener las materias primas que necesita (determina de dónde provienen, cómo se consiguen y los plazos de adquisición y traslado).
  2. Fabricación: Durante este proceso, las materias primas se transforman en los productos que se venderán.
  3. Distribución: Es la etapa en la que se acercan los productos terminados a los consumidores, por medio de una red de distribuidores, almacenes y comercios minoristas.

Una correcta cadena de suministros contempla la oferta y la demanda de cada una de sus etapas para funcionar adecuadamente. Esto significa que registra las necesidades de cada fase (suministro, fabricación y distribución), para satisfacerlas a la brevedad y garantizar su correcto desempeño.

Esto permite a la organización obtener beneficios concretos que pueden clasificarse de dos maneras:

De mejora interna:

  • Incremento en la rentabilidad.
  • Mejora en los canales de comunicación.
  • Coordinación adecuada de las partes involucradas.
  • Reducción de pérdidas.
  • Optimización de los tiempos de distribución.
  • Respuesta efectiva a los cambios en la oferta y la demanda.
  • Manejo adecuado de inventarios y almacenes.

De satisfacción del cliente:

  • Mejora en los tiempos de entrega de productos.
  • Condiciones superiores de compra.
  • Fidelidad de los clientes.


Sin duda, son muchos los aspectos positivos que la cadena de suministro puede traer para una organización. Por ello, es fundamental que las empresas le sigan otorgando la importancia que merece y trabajen en mejorar su eficiencia.

La digitalización y las nuevas tecnologías están abriendo para las compañías la posibilidad de obtener mayores beneficios de las cadenas de suministro, las cuales, ante su irrupción, no tendrán otra opción que evolucionar hacia una red más ágil y de mayores interconexiones, capaz de otorgar a las empresas un valor nunca antes explorado. La pregunta, en ese sentido, es: ¿Están listas las empresas para ello?

Los 3 eslabones de la producción

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