Empoderamiento femenino

Perspectivas

Ante el riesgo, la mujer tiene un solo camino: empoderarse

Se mujer en la Ciudad de México es un riesgo. Al menos así lo refleja la encuesta realizada por la Fundación Thomson Reuters, que recientemente calificó a la capital del país como una de las urbes más peligrosas del mundo para las mujeres.

La CDMX fue la sexta peor calificada, de una lista de 19 ciudades con más de 10 millones de habitantes, por cuestiones como el elevado riesgo a la violencia sexual, el deficiente acceso a la atención médica y la falta de oportunidades económicas para ellas.

En entrevista con Adriana Berrocal, Socia de Financial Advisory Services en Deloitte México.

Ciudad de México, 11 de diciembre de 2017.

Formar parte de esta lista es un hecho lamentable que demuestra lo poco que, tanto gobierno como sociedad, hemos hecho por mejorar las circunstancias de peligro y vulnerabilidad que enfrentamos las mujeres no solo en esta ciudad, sino en todo el país.

En México, condiciones como desigualdad, discriminación y exclusión son algunas de las barreras que experimenta el género femenino, y que se reflejan en claras desventajas económicas, políticas y sociales, así como en una falta de acceso al mercado laboral.

Esta situación se origina por diversos factores, siendo uno de los más importantes los estereotipos: ideas que, en la mayoría de los casos, limitan el desarrollo potencial de la mujer ya que suelen establecer estándares sobre su comportamiento y sus responsabilidades. Muestra de ellos son cuestiones como el asumir que las mujeres deben encargarse, sin remuneración alguna y de manera exclusiva, de las tareas domésticas o del cuidado de familiares, o la segmentación de género dentro de ciertos entornos laborales; por ejemplo, se espera que quien ejerce la ingeniería sea un hombre.

A lo anterior se suma la situación de violencia de género –tanto física como emocional– a la que muchas mujeres son expuestas. Además de limitar su libertad de movimiento, sobre todo en las grandes ciudades, restringe posibles oportunidades de desarrollo que tienen consecuencias económicas. Excluir a las mujeres de la vida laboral o productiva genera perjuicios importantes, de acuerdo el Banco Mundial, equivalentes a una pérdida de ingresos del 10 al 37% del PIB para las naciones.

Por todo lo anterior y con el propósito de salir de los primeros lugares de la mencionada lista, tenemos el reto de trabajar en el empoderamiento de las mujeres y difundir las ventajas que genera incluirlas en los procesos productivos, garantizando su seguridad y acceso a servicios de salud, finanzas y educación. Seamos proactivos en facilitar su participación en la vida económica y política del país.

Avancemos por un camino hacia la no discriminación y exclusión, alejándonos de los estereotipos que nuestra cultura tiene tan arraigados. Se trata de un proceso que comenzará en el momento en el que dejemos de juzgar a la gente por cuestiones de género y enfoquemos nuestra atención en sus capacidades y su potencial.

Los estereotipos y las situaciones de peligro que diariamente enfrentan las mujeres mexicanas limitan de manera significativa su desarrollo potencial.

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