Energías limpias

Perspectivas

Energías limpias, ¿metas viables?

Para 2050, México tiene una meta en materia energética: que al menos 50% de la electricidad que produzca sea renovable.

Nuestro país cuenta con los elementos necesarios para cumplir con este objetivo, sin embargo, el camino para realizarlo aún es largo.

En entrevista con Arturo García Bello, Socio Líder de la Industria de Energía y Recursos Naturales.

Y es que al compararnos con otras regiones del mundo, nuestros avances parecen no tener un impacto tan significativo. En 2015, 25% del total de energía consumida en México fue renovable, de acuerdo con estadísticas de la International Renewable Energy Agency (IRENA, por sus siglas en inglés).

Este porcentaje sin duda constituye una cifra considerable para nuestro país, no obstante, representa solo el 0.9% de la capacidad instalada de energía renovable a nivel mundial, según datos de la misma organización.

El reto proyectado por el gobierno no es fácil, pero a través de la Reforma Energética y del plan estratégico establecido por la Secretaría de Energía, se ha logrado la puesta en marcha de diversas plantas de energía renovable y se han asegurado, por parte del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), proyectos importantes que contribuyen a su cumplimiento.

De igual forma, destacan los procesos competitivos públicos y transparentes que se han impulsado para el desarrollo de proyectos de energía renovable, mediante licitaciones y subastas exitosas, como la Tercera Subasta Eléctrica, que busca triplicar la generación de electricidad con fuentes más amigables con el medio ambiente, así como continuar con bajos costos y acelerar la transición hacia una matriz energética más diversificada.

Si México sigue con la implementación de estos programas de una manera cautelosa, el objetivo gradual de que, para 2021, 30% de la energía que México produzca sea limpia; para 2024, 35%; y para 2050, 50% es, sin duda, viable. Sin embargo, será necesario buscar otros incentivos para los inversionistas, como pueden ser esquemas fiscales más favorables y mecanismos de financiamiento atractivos.

La importancia del ciudadano corporativo

El ciudadano corporativo –aquella persona que forma parte de alguna compañía y, por ende, comparte una responsabilidad social– es una pieza fundamental en el esquema de desarrollo de energías limpias en México.

Esta persona puede generar un valor para esta causa haciendo algunos cambios en su propio consumo de energía, por ejemplo, mediante la utilización de paneles solares, incluso en su propia casa (nuestro país tiene una amplia geografía para aprovechar este tipo de energía).

De acuerdo con el Inventario Nacional de Energías Renovables (INERE), el mayor potencial probado para la generación de electricidad en México se encuentra en la energía solar y eólica.

Estos dos tipos de energía han registrado una notable reducción en sus costos debido los avances tecnológicos que se han presentado y que han permitido que se incremente su uso como fuente de electricidad limpia.

Multas, ¿suficientes para impulsar el mercado?

Dentro del ecosistema empresarial mexicano, hay muy pocas empresas interesadas en la sustentabilidad tanto de sus organizaciones como del medio ambiente. Por esta razón, la imposición de multas para quienes no cumplan con los límites mínimos de consumo de energía limpia es un aspecto favorable.

Los porcentajes establecidos para obtener un Certificado de Energía Limpia (CEL) son los adecuados y no representan, en ningún momento, una cifra irracional o descabellada.

Este mecanismo realmente ayudará a impulsar el uso de energías limpias en México, no obstante, deben considerarse otros aspectos como la disponibilidad de este tipo de energía y el tema de infraestructuras de líneas de transmisión, pues si se crearán más plantas de generación de energía renovable, se requerirán más supercarreteras para poder transportarla.

En el futuro, para ver resultados importantes, es necesario que el impulso que se le está dando al desarrollo de energía limpia vaya de la mano con una estrategia para reducir los niveles de contaminación.


La SENER estableció como requisito que para 2018, 5% del total del consumo de energía de una empresa debe provenir de energías limpias, mientras que en 2019 será del 5.8%. Esto se demostrará a través de la adquisición de CELs (1 CEL=1 MWh).

¿Y el TLC?

Otro aspecto al que el mercado energético debe prestar atención durante este año es la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América Latina (TLCAN).

En la actualidad, el TLCAN no contempla el mercado energético, por lo que los gobiernos de los países que conforman el acuerdo analizan la propuesta de incorporación de este sector.

México, Canadá y los Estados Unidos representan, en conjunto, una potencia de energía, por lo que habrá que estar atentos para ver qué cambias se dan en la materia y, sobre todo, qué beneficios se pueden generar. 

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