Los cambios que el COVID-19 trajo para el mercado de oficinas

Perspectivas

Los cambios que el COVID-19 trajo para el mercado de oficinas

Las medidas de confinamiento social y los modelos de trabajo remoto implementados durante la fase de contingencia sanitaria perfilan nuevos cambios que el ramo inmobiliario de oficinas y, en general, la industria de bienes raíces, no debe perder de vista durante la etapa de la “nueva normalidad”.

En entrevista con Carlos Pantoja, Socio Líder de Clientes e Industrias, Marketplace México Centroamérica, Deloitte Spanish Latin America.

Ciudad de México, 15 de junio de 2020.

En las grandes urbes del país, cada vez es más frecuente encontrar una oferta de espacios “innovadores” y “versátiles”, en los que se pueden realizar actividades diarias de trabajo junto a profesionales de los más distintos ámbitos, así como organizar juntas, eventos y talleres. Todo, bajo esquemas de rentas flexibles, que van desde horas hasta semanas y meses, según las necesidades de los trabajadores. Este esquema inmobiliario es conocido como coworking.

Hasta hace unos meses, tanto la oferta como la demanda de este tipo de espacios habían tenido una expansión importante. Ahora, las medidas de aislamiento por la pandemia del COVID-19, y las consiguientes implicaciones económicas, han provocado una reconfiguración en la renta de este tipo de espacios y, en general, en el mercado de oficinas.   

En mayo de 2020, la demanda bruta de espacios de oficinas en la Ciudad de México tuvo una contracción de 82%, con respecto a la registrada en el mismo mes de 2019, al bajar de 68 mil 547 a 12 mil 82 metros cuadrados, de acuerdo con la plataforma inmobiliaria Solili.

Pero, más allá de estos números, ¿qué se puede esperar para el mercado de oficinas? ¿Seguirá la demanda a la baja? ¿Cuáles serán los factores a considerar para este segmento, en la “nueva normalidad”?

El 'home office' y la nueva demanda de espacios de trabajo

En el corto plazo, sin duda, observaremos una reconfiguración del mercado de oficinas, con nuevas tendencias que, aun cuando todavía no quedan por completo claras, ya comenzaron a delinearse durante el tiempo de confinamiento social.

Por un lado, seguramente habrá empresas y trabajadores a los cuales les haya funcionado bien el trabajo remoto, con todas las ventajas que ha traído para ellos y para la comunidad (como menores gastos en comidas y transportes, bajos niveles de estrés y un reducido impacto ambiental), lo que limitará o reducirá la afluencia de personal a los lugares de trabajo, abriendo, con ello, la disponibilidad de nuevos espacios de oficinas.

Sin embargo, también existen casos de compañías y profesionales en los que la dinámica del home office ha representado retos importantes: como espacios que no están completamente acondicionados o habilitados para llevar a cabo sus actividades laborales –muchas personas, por ejemplo, han tenido que contratar conexiones de internet de mayor velocidad para soportar el uso de diversos equipos de cómputo y comprado mobiliario especial– y dedicar mayor tiempo a las actividades del hogar y/o cuidado de los hijos.

Esto, sumado al hecho de que el ser humano es gregario por naturaleza, es decir, que necesita interrelacionarse con los demás y salir de casa, es parte de una serie de factores clave que podrían impulsar el retorno a las oficinas y a los centros de trabajo.

En ese sentido, si la cantidad de empleados que regresan a las actividades cotidianas, en sus centros de trabajo, es significativa, lo cual dependerá del desarrollo y control de la pandemia, esto traerá valiosas oportunidades para los espacios de oficinas, incluidos los de coworking.

Asimismo, la demanda de metros cuadrados de algunas empresas podría ampliarse, ante las nuevas medidas y requerimientos sanitarios y de protección que exigen las autoridades en los lugares de trabajo, entre ellos, la sana distancia entre empleados.

No obstante, si no ocurre de esa manera –en vista de las afectaciones económicas que el coronavirus pudo traer para algunas empresas, provocando incluso su cierre o elevando los niveles de desempleo–, es probable que, ante el exceso de oferta que existirá, los espacios desocupados se tendrán que reconvertir, ya sea ofreciendo mayores amenidades a los profesionales y compañías, en el caso del mercado de oficinas, o modificando el giro de sus instalaciones.

Si la cantidad de empleados que regresan a las actividades cotidianas en sus centros de trabajo es significativa, esto traerá valiosas oportunidades para los espacios de oficinas, incluidos los de coworking.

¿Hacia la desconcentración de las grandes ciudades?

El trabajo virtual ha abierto escenarios que antes de la pandemia ni siquiera imaginábamos. Hoy, a través del uso y aprovechamiento de las tecnologías es posible que, por ejemplo, compañías europeas contraten a personas que viven en México, sin ponerles como requisito tener visa o viajar a ese país, y, además, ofreciéndoles trabajar desde casa o cualquier otro espacio.

Este tipo de situaciones podría ampliar el espectro laboral de una forma muy importante, pues impulsaría la competencia por adquirir talento, dejando en un segundo plano aspectos como la interacción física y el lugar de trabajo, lo que impactaría a la industria inmobiliaria de oficinas.

Por otra parte, la tendencia del trabajo remoto también podría propiciar otro escenario: el éxodo de las grandes ciudades. En los casos en los que esta dinámica laboral haya demostrado su efectividad y se mantenga, la cercanía a la oficina dejará de ser un factor decisivo al momento de rentar o comprar una vivienda y esto podría provocar que muchos profesionales decidan alejarse de las grandes ciudades, donde cotidianamente padecen de las aglomeraciones, el congestionamiento vial, la contaminación y los altos costos de los inmuebles (sean casas o departamentos).

Es probable, por tanto, que muchas personas tiendan a mudarse a ciudades o poblaciones más pequeñas y tranquilas. Como consecuencia, comenzaría a bajar la demanda de las viviendas e inmuebles que, por su ubicación y cercanía a las zonas de trabajo de las ciudades, resultan altamente costosas.

El panorama del mercado inmobiliario y sus principales segmentos aún no está definido. Por ahora, será importante analizar los cambios que, en unos cuantos meses, ha experimentado el sector, y, por supuesto, no perder de vista todos aquellos factores que se van sumando a la reconfiguración del mismo. Lo que antes solo eran predicciones para un futuro lejano, ahora se han convertido, de manera acelerada, en una realidad.

La tendencia del trabajo remoto también podría propiciar otro escenario: el éxodo
de las grandes ciudades. La cercanía a la oficina dejará de ser un factor decisivo al momento de rentar o comprar una vivienda.

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