Reforma energética en México

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Reforma energética

Ni fracaso total, ni éxito absoluto

La iniciativa puesta en marcha durante el sexenio anterior dejó resultados positivos para el sector energético nacional, no obstante, realizar una revaluación de la misma es un ejercicio oportuno que permitirá mejorar el proyecto.

En entrevista con Arturo García Bello, Socio Líder de la Industria de Energía y Recursos Naturales en Deloitte México

Ciudad de México, 10 de enero de 2019

La reforma energética no ha sido un fracaso. Si bien no se cumplieron algunas de las metas que planteó en un inicio, como incrementar la producción de petróleo y gas (objetivos que, bajo nuestra óptica, eran muy ambiciosos), la iniciativa ha tenido resultados positivos para el sector.

Uno de los que consideramos más importante ha sido la apertura hecha al capital privado a través de las rondas de licitación, en las cuales, hasta octubre de 2018, participaron alrededor de 74 empresas provenientes de 20 países, lo que derivó en la adjudicación de 107 contratos de exploración y extracción.

Pero, ¿cómo se traducen estos contratos en beneficios tangibles? La respuesta está en las inversiones de aproximadamente 167 mil millones de dólares que generarán en el futuro, así como los más de 900 mil empleos que también se crearán en el largo plazo.

Asimismo, en que, con la participación de empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras, en las actividades de exploración y extracción, se abre una gran posibilidad de incrementar las reservas y la producción de hidrocarburos en el país en el largo plazo, pues son proyectos con largos periodos de maduración.

Sin capital privado, Pemex no podría realizar desarrollos en un gran número de áreas, sobre todo en aguas profundas y campos no convencionales, debido a la falta de recursos y de tecnología de punta, factores que resultan clave para el impulso del sector.

Tomando en consideración los aspectos anteriores, podemos concluir que, contrario a lo que se ha señalado recientemente, la reforma energética no ha sido un fracaso, pues ha beneficiado el desarrollo de la industria energética en el país.

No obstante, es un proyecto que puede tener mejoras significativas, por lo cual, consideramos que es positivo realizar una revisión y revaluación de la iniciativa, con el propósito de corregir las acciones que sean necesarias. Esto permitirá que las inversiones sigan fluyendo y que el país cuente con la energía que requerirá para el crecimiento económico que se espera tenga.

"Sin capital privado, Pemex no podría realizar desarrollos en un gran número de áreas, sobre todo en aguas profundas y campos no convencionales, debido a la falta de recursos y de tecnología de punta".

Baja en la producción, ¿culpa de la reforma?

Una de las principales metas que planteó la reforma energética fue incrementar la producción de petróleo y gas para el final del sexenio. En la iniciativa se indicó, por ejemplo, que la producción de crudo pasaría de 2.5 millones de barriles diarios, nivel registrado en 2013, a 3 millones de barriles diarios en 2018.

Sin embargo, y de manera desafortunada, en lugar de registrar este crecimiento, la producción se redujo, llegando a una cifra actual de aproximadamente 1.7 millones de barriles diarios, 41% menos que lo estimado. En lo que respecta a la producción de gas natural, ésta también se vio afectada, lo que generó un incremento significativo de las importaciones de los Estados Unidos.

Pero, ¿podemos culpar a la reforma energética por esta baja en la producción? En realidad, el descenso obedece a otros factores, entre los más relevantes, destacamos la caída en los precios del petróleo (la mezcla mexicana, por ejemplo, pasó de los 95 dólares por barril, en junio de 2014, a los 20 dólares por barril, en enero de 2016).

Esta situación obligó no solo a Pemex, sino a la mayoría de la petroleras, tanto estatales (national oil companies) como majors (compañías integradas) a reducir significativamente sus inversiones.

En el caso de Pemex, la caída de los precios afectó de manera sustancial a su presupuesto, lo que le ocasionó problemas con una buena parte de sus proveedores, principalmente compañías perforadoras y de servicios petroleros, obligando a la empresa mexicana a enfocarse únicamente en campos con costos de producción rentables, dejando de lado varios proyectos relevantes.

Otro de los factores que influyó en la baja producción corresponde a fallas en la administración, la cual, en la Ronda Cero, asignó a Pemex 83% de las reservas 2P (probables) y recursos prospectivos del país. Esto solo hizo que Pemex, empresa productiva del Estado, continuara siendo la compañía preponderante en el sector, lo que reduce la participación de externos e incrementa el riesgo de desabasto de hidrocarburos, si no se invierte lo suficiente en la compañía para exploración.

La reforma energética no ha sido un fracaso, pues ha beneficiado el desarrollo de la industria energética en el país.  No obstante, es un proyecto que puede tener mejoras significativas”.

Fracking y nueva refinería: las implicaciones

El nuevo gobierno anunció recientemente que no se utilizará el fracking o fractura hidráulica como método para la extracción de hidrocarburos. Respecto a esta declaración, consideramos que antes de cancelar esta potencial fuente de recursos, se deben realizar los estudios de viabilidad específicos y, ya con los resultados en la mesa, entonces sí tomar una decisión.

En ese sentido, será importante analizar también las experiencias de otros países, como los Estados Unidos, en donde el fracking ha sido un método de explotación tan exitoso que ha convertido a esta nación en uno de los principales productores de hidrocarburos en el mundo, reduciendo sus costos de producción debido a la innovación y desarrollo tecnológico.

Respecto al tema de los combustibles y a la nueva refinería que la administración entrante construirá en el puerto de Dos Bocas, Tabasco, también es necesario realizar los estudios técnico-económicos que permitan indicar cuáles son las acciones más convenientes para ello.

De igual forma, se tiene que tomar en cuenta que la construcción de una refinería que pueda procesar el crudo que produce México es muy compleja, costosa y es un proyecto que lleva varios años culminar.

Finalmente, es importante considerar que los precios de las gasolinas se cotizan a nivel global y son muy volátiles, ya que dependen de diversos factores, razón por la cual la gasolina que se produzca en la nueva refinería tendría que comercializarse a los precios que dicta el mercado, evitando los subsidios.

“La construcción de una refinería que pueda procesar el crudo que produce México es muy compleja, costosa y es un proyecto que lleva varios años culminar”.

Las preocupaciones del sector

Los planes de migración de oficinas de Pemex y la reducción de salarios son hoy, desde nuestra perspectiva, algunos de los temas que generan mayor incertidumbre y preocupación en el sector energético nacional.

En lo que se refiere al primer punto, será fundamental que la reubicación se haga en oficinas que realmente necesiten ser trasladadas a otra sede, tomando en cuenta los recursos con los que éstas cuentan.

En lo que respecta a una posible reducción de salarios, se debe tener cuidado en evitar que ésta genere una pérdida importante de capital humano, crucial para el desarrollo de la industria, cuyos sueldos, en términos generales, siempre han tendido a ser elevados.

“Los planes de migración de oficinas de Pemex y la reducción de salarios son hoy, desde nuestra perspectiva, algunos de los temas que generan mayor incertidumbre y preocupación en el sector energético nacional”.

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