Rentas vitalicias

Perspectivas

Rentas vitalicias

Un producto poco desarrollado

Cuando llega el momento de jubilarse o en los casos de algún tipo de invalidez o incapacidad, el ahorro previo, ya sea a través de planes privados o de seguridad social, es la clave para poder acceder a una pensión que permita solventar los gastos indispensables, los cuales están en gran medida relacionados con la salud. Quien tuvo la prudencia de ahorrar, podrá contratar una “renta vitalicia”.

De acuerdo con las Leyes de Seguridad Social, la renta vitalicia es una modalidad de retiro en la cual, por medio de un contrato de seguro y a cambio de una prima, una aseguradora se obliga a pagar periódicamente una pensión durante toda la vida del pensionado. Dicha prima puede derivar de los recursos acumulados en la cuenta individual para el retiro de las personas o bien, del ahorro privado de estas.

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En entrevista con Jorge Jiménez, Socio Líder Seguros en Deloitte México.

Pocos saben que existen aseguradoras especializadas en rentas vitalicias que ofrecen este producto, y es que, como lo indica un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre el Sistema de Pensiones en México, en la actualidad, constituye un mercado que “ha quedado casi en el olvido”.

¿La razón? No es que no exista una oferta, sino que, en la mayoría de los casos, no hay mercado para ellas. Si hubiera mercado, es decir, si se presentaran casos de recursos de las cuentas individuales para el retiro para traspasar y otorgar rentas vitalicias, éstas se convertirían en un producto mucho más atractivo, como se da en otros países.

En el caso de la seguridad social, el problema es la falta de casos de invalidez y de incapacidad a efectos de tener la prima suficiente para el pago de las rentas vitalicias y también el que no se tienen cantidades acumuladas en las cuentas, suficientes para el pago de la prima necesaria para obtener una renta vitalicia.

De igual forma, las rentas vitalicias se enfrentan directamente con otros productos de jubilación que tienen un mercado más desarrollado, como las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), cuyos activos, al cierre de 2016 y de acuerdo con la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar), representaron 14.4% del PIB nacional. Como se mencionó con anterioridad, también existen rentas vitalicias no ligadas a los temas de seguridad social, es decir lo que se conoce como planes privados, los cuales pueden ser contratadas cuando existe un ahorro previo, los cuales son también escasos en el mercado.

El panorama es claro: el mercado de las aseguradoras especializadas en pensiones sigue siendo poco desarrollado e incluso manejado por pocas empresas en el mercado.

En el caso de la seguridad social, el problema es la falta de casos de invalidez y de incapacidad a efectos de tener la prima suficiente para el pago de las rentas vitalicia y también el que no se tienen cantidades acumuladas en las cuentas, suficientes para el pago de la prima necesaria para obtener una renta vitalicia.

La clave está en el ahorro

La clave para el desarrollo del producto de las rentas vitalicias, es la falta de capacidad y cultura de ahorro por parte de los trabajadores mexicanos.

Todo forma parte de un ciclo. Para poder asegurarte, debes pagar una prima; para poder pagar un seguro de pensiones, derivado de las Leyes de Seguridad Social, tienes que contar con los recursos necesarios en tu cuenta del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) para que éstos puedan traspasarse a la aseguradora y ésta, a su vez, pueda pagarte una renta vitalicia.

El problema es que se tiene invertido en la cuenta del Seguro Social es muy poco para efectos del retiro y no hay forma de obtener las primas suficientes y necesarias para pagar una renta vitalicia.

En ese sentido, se debe desarrollar una cultura del ahorro en el país, para lo cual faltan incentivos de todo tipo y principalmente fiscales, que puedan llegar a fomentar el ahorro a largo plazo. La Ley del Impuesto sobre la Renta contiene escasos incentivos para las personas que ahorran hacia el futuro, es necesario que existan mayores incentivos para el ahorro de las personas.

Las rentas vitalicias son, sin duda, un muy buen producto que sin embargo, para funcionar, depende en gran medida del impulso que se le dé a la cultura del ahorro para el retiro.

Desde jóvenes, los trabajadores deben ahorrar no solo lo que se les descuenta, sino hacer aportaciones voluntarias que les permitan, en un futuro, elegir la mejor opción para su jubilación.

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