Ronda 2.4

Perspectivas

Así se explica el éxito de la Ronda 2.4

2015 fue un año trascendental para la industria energética nacional. Fue el año en el que nuestro país, de manera oficial, abrió la puerta a empresas extranjeras para la exploración y extracción de hidrocarburos, a través de la primera licitación pública internacional (Ronda 1).

Desde entonces, el aprendizaje que ha tenido México de los ocho procesos licitatorios que se han llevado a cabo –de manera impecable, desde el punto de vista de la transparencia–, ha sido significativo.

En entrevista con Arturo García Bello, Socio Líder de la Industria de Energía y Recursos Naturales en Deloitte México.

Ciudad de México, 20 de febrero de 2018.

Para muestra, los resultados de la recién llevada a cabo cuarta licitación de la Ronda 2 (mejor conocida como Ronda 2.4), a finales de enero de este año, en la que se licitaron 29 bloques pertenecientes a las provincias petroleras en aguas profundas del Golfo de México: Cinturón Plegado Perdido, Cordilleras Mexicanas y Cuenca Salina.

El porcentaje de áreas licitadas adjudicadas en esta Ronda fue de 65%, que corresponde a 19 áreas, una cifra que contrasta notablemente con los resultados obtenidos en la Ronda 1.1, en donde el porcentaje fue de solo 14%, la tasa más baja registrada en los procesos concluidos.

El éxito de esta Ronda se debe, en buena medida, a que nuestro país ha logrado superar la curva de aprendizaje de los últimos años y a que las áreas contractuales son más atractivas.

Se trata de zonas que representan cerca del 16% de los recursos prospectivos nacionales en todo el Golfo de México y 10% de los recursos prospectivos del plan quinquenal de 2017 de la Secretaría de Energía (Sener).

Los recursos prospectivos son aquellas cantidades de hidrocarburos estimadas a una fecha determinada, con base en acumulaciones que todavía no han sido descubiertas, pero han sido inferidas y se estiman potencialmente recuperables mediante proyectos de desarrollo futuros.

En lo que se refiere a los grandes ganadores de esta cuarta licitación de la Ronda 2, nos encontramos con diversas compañías, como Shell Exploración y Producción México, que obtuvo nueve contratos, seguida de PC Carigali México (Petronas), con seis; Qatar Petroleum Internacional Limited, con cinco; Pemex Exploración y Producción, con cuatro; y Repsol Exploración México, con tres contratos.

La diversidad de las empresas que resultaron ganadoras nos demuestra que, a pesar de las diferentes incertidumbres a las que este año se enfrenta nuestro país, como las elecciones presidenciales y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), seguimos siendo una región atractiva, en la que estas compañías decidieron confiar para invertir en el largo plazo e incrementar sus reservas en el futuro.

Por ello es esencial que, durante el próximo sexenio, se le dé continuidad a las bases de la Reforma Energética y a los proyectos derivados de esta iniciativa, evitando así caer en cambios significativos no justificados que pudieran llegar a obstaculizar las inversiones pactadas.

El porcentaje de áreas licitadas adjudicadas en esta Ronda fue de 65%, cifra que contrasta de manera notable con el 14% obtenido en la Ronda 1.1, realizada en 2015.

¿Cuáles son los beneficios?

Antes de la apertura del mercado energético nacional, Petróleos Mexicanos (Pemex) era el único encargado de invertir y arriesgar en exploración y extracción de los hidrocarburos. Hoy, quienes están realizando la inversión de riesgo son los ganadores de las licitaciones, quienes si bien recibirán una buena parte de los beneficios, no serán los únicos en hacerlo.

Solo de la Ronda 2.4, el gobierno federal, o sea el Estado, estará recibiendo, en promedio, entre 64.7% y 67.2% de las utilidades generadas en los contratos adjudicados, así como 523 millones de dólares en efectivo de licitantes ganadores que utilizaron este mecanismo para asegurar el contrato.

En ese sentido, se prevé de las 19 áreas adjudicadas a los licitantes, que se comprometieron a realizar 23 pozos adicionales, se generen inversiones por 93 mil millones de dólares durante los próximos 35 años, 1.5 veces más de lo que se ha acumulado en las licitaciones anteriores.

Los contratos adjudicados en esta última Ronda podrían alcanzar una producción en aceite de 1.5 millones de barriles diarios, más de lo que hoy se produce en Pemex, y en gas llegaría a 4 mil millones de pies cúbicos en 2032.

En general, se espera que los proyectos licitados generen 230 mil empleos en los primeros 15 años y más de 900 mil a lo largo de su vida.

Debido a que las áreas adjudicadas son aguas profundas, los resultados de los proyectos son a largo plazo, por lo que los podríamos estarlos viendo en aproximadamente 10 años –es decir, en el año 2028– o, en el mejor de los casos, a partir del quinto año de haberse iniciado los trabajos de producción.

México, en comparación con otros países

El nivel alcanzado durante los últimos años por México, a partir del nuevo modelo energético adoptado, respecto a la realización y el éxito de los procesos de licitación de largo plazo es en realidad muy bueno.

Nuestro país ha aprendido de sus errores y, si bien aún no nos encontramos a niveles de países como Noruega, que ha creado un ahorro de largo plazo nunca antes visto con su renta petrolera, continuamos realizando los ajustes correspondientes y siguiendo las mejores prácticas mundiales.

Sin embargo, para continuar con paso firme, y para aprender qué debemos hacer y qué no, como señala el documento “México ante el espejo. Lecciones internacionales para la consolidación del nuevo modelo energético mexicano”, del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), es indispensable que nuestro país siga mirando al mundo.

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