Notas de prensa

El problema de los dividendos del exterior: ¿Por qué no hacemos algo?

Entrevista | El Peruano

Artículo de Ramón Gálvez, Socio de Asesoría Tributaria y Legal

El Perú del 2014 no es el Perú de los ochenta; sin embargo en un tema muy concreto seguimos anclados a un modelo de imposición en el Impuesto a la Renta pensado para un país importador de capitales cuando el Perú ya es un país que también exporta capitales.

Desde los años 2000 el régimen del IR fue objeto de importantes modificaciones que tenían por propósito modernizar nuestro impuesto; se incorporaron reglas sobre precios de transferencia y reglas anti elusivas vinculadas a transacciones con paraísos fiscales y recientemente reglas sobre transparencia fiscal. Todas ellas reglas conceptualmente buenas y que le dan herramientas a nuestra administración tributaria para cautelar la base fiscal. Si uno compara nuestro régimen con el de los demás países de América Latina podrá concluir que estamos bastante bien y que el nuestro ha corrido a un ritmo más ágil en su modernización que el de los demás.      

Pero el problema que aún tenemos es el de los rendimientos del exterior.  Nuestra legislación del IR no está preparada para que nuestras empresas salgan del país e inviertan en el exterior a través de subsidiarias.  En efecto, si es que una empresa peruana invierte en un país del extranjero (salvo los casos puntuales de países con convenios para evitar la doble imposición)  los dividendos que traiga del exterior estarán afectos en Perú con la tasa corporativa usual (escalonada del 28% hasta 26%), lo que hará que la empresa peruana no los traiga al país, pues si se suma a la tasa corporativa del país de la subsidiaria la tasa peruana aplicable a los dividendos, el resultado será que los rendimientos de la inversión deben pagar por aplicación de la tasa combinada de ambos países un promedio de 50 puntos; eso es muchísimo y desalienta la traída de esos dividendos.  Y esto es una desventaja competitiva significativa para nuestras empresas, pues en general los demás países de la región y del mundo reconocen sistemas destinados a evitar una acumulación de la tasa combinada, sea a través del método de exención (Unión Europea) o del crédito indirecto (América Latina y USA). Estos regímenes aceleran la acumulación en los países donde está la matriz y permiten una redistribución eficiente de los flujos excedentes del grupo.  Creo que el paso que debemos dar es el de incorporar en nuestro sistema general cualquiera de los métodos reconocidos a nivel mundial; y el cambio lo debemos hacer pronto a fin de impulsar la consolidación y competitividad de nuestras empresas en un entorno global.         

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