Análisis

La innovación en auditoría asume las analíticas

La ruta de la inteligencia artificial

Analíticas de auditoría | Las tecnologías cognitivas dejan libres del trabajo pesado a los contadores.

Por: Tom Davenport

Trabajé un par de décadas con firmas de servicios profesionales que realizan auditorías financieras, pero, para ser honesto nunca he hecho ninguna – ni he querido hacer alguna. No soy bueno con el trabajo que involucra procesos estructurados, detalles, y verificación rigurosa, y las auditorías siempre han parecido fuertemente impregnadas por esos tipos de tareas. Ahora, sin embargo, me he interesado bastante en las auditorías por dos razones. Primero, están comenzando a emplear cantidades importantes de analíticas. Segundo, cada vez se habla más acerca de emplear las tecnologías cognitivas para ayudar con las auditorías. Estos dos enfoques son lo mío. De manera que en este ensayo discutiré su impacto potencial en las auditorías y en el auditar. Discutiré toda la industria pero haré referencias específicas a la práctica de auditoría de Deloitte & Touche LLP, dado que recientemente escribí un documento sobre sus iniciativas relacionadas con las analíticas.

Como evidencia de que grandes cosas pueden estar llegando a la auditoría, el World Economic Forum realizó en el año 2015 la encuesta “Technological Tipping Points” [puntos tecnológicos de inflexión] para intentar entender cuándo podrían llegar a ocurrir varios cambios importantes en los negocios y sociales, orientados por la tecnología. 

En una de las preguntas a cerca de 800 ejecutivos se les preguntó cuándo piensan que el “30 por ciento de las auditorías corporativas serían realizadas mediante IA (Inteligencia Artificial),” El setenta y cinco por ciento de quienes respondieron piensan que este punto particular de inflexión sería alcanzado para el año 2025. Por supuesto, esta predicción deja muchas cosas en el aire. ¿Por qué 30 por ciento? ¿Y en el supuesto está que ningún humano estará involucrado? Yo dudo fuertemente del último punto, pero considero que las auditorías se están moviendo para ser mucho más continuas, analíticas, y al menos semi-automatizadas. Pero estoy bastante seguro de que los auditores humanos estarán involucrados en el 100 por ciento de las auditorías para el 2025 y por un largo tiempo después.


No soy el primer investigador en hacer afirmaciones similares acerca de las analíticas y la auditoría continua. En Rutgers University, por ejemplo, Miklos Vasarhelyi, el director del Rutgers Accounting Research Center and Continuous Auditing & Reporting Lab, durante años ha estado abogando por más analíticas y por procesos semi-automatizados, más continuos. Me dijo en una entrevista el año anterior que a causa de las restricciones regulatorias, los procesos de auditoría interna dentro de las compañías parece se están moviendo más rápido en esta dirección.

Sin embargo, el entorno regulatorio para las analíticas de auditoría y otras innovaciones parece estar disminuyendo un poco. Martin Baumann, el auditor jefe y director de estándares profesionales de la Public Company Accounting Oversight Board, comentó en video-entrevista para el Journal of Accountancy: “Nosotros no quisiéramos que los estándares de auditoría sean un inhibidor sino que de otra manera puedan permitir que avancen los logros tecnológicos de la auditoría.”


¿Qué tipos de beneficios las analíticas y la toma de decisiones automatizadas les ofrecerán a las auditorías? Parece que hay dos principales. El primero es “evidencial” [probatoria]. Históricamente las auditorías han involucrado tomar muestras de poblaciones. Pero con el poder de los grandes datos y de las analíticas, el auditor podría escoger analizar todos los elementos contenidos en ciertas poblaciones, no solo una muestra de ellos. Y los sistemas que automatizan algunas tareas también pueden facilitar esto. Deloitte, por ejemplo, está usando una herramienta para la extracción automatizada de determinaciones de los contratos para acelerar ese proceso y revisar más documentos con menos labor humana.


El segundo beneficio principal es dar mayores luces para la administración, provenientes de la auditoría. Particularmente con el uso de analíticas, los procesos de auditoría podrían sacar a la superficie información valiosa que podría ser presentada a la administración. El desempeño de la compañía podría compararse a sí mismo con el tiempo, o para comparaciones con la industria y funcionales. Deloitte ya ha realizado considerable progreso hacia ambas metas, y está desplegando capacidades analíticas y de automatización en el contexto de la iniciativa más amplia de innovación en auditoría. Los líderes de la práctica están comprometidos con cambios importantes en los procesos y tecnología de la auditoría, y las tecnologías analíticas y de automatización son características clave del nuevo proceso.

Sin embargo, las auditorías mejoradas no son solo desplegar algunas tecnologías nuevas. También requerirán arquitecturas de información y habilidades sustancialmente diferentes para desplegarlas de manera exitosa. Inicialmente al menos, cada auditoría será un ejercicio de integración de datas para reunir fuentes diversas de datos y analizarlos. Deloitte está trabajando en herramientas y métodos para hacer esto más fácil. El problema de las habilidades es uno interesante para toda la industria. En el último verano hablé en las reuniones de la American Accounting Association (http://aaahq.org/, la AAA es la principal asociación para académicos orientados-a-la-contabilidad en los Estados Unidos) acerca del hecho de que los estudiantes de contaduría generalmente no están entrenados en estadística y administración de datos. Este es parte de un problema para una industria que espera un futuro mucho más analítico.


En septiembre pasado la AAA tuvo otra reunión específicamente sobre grandes datos y la vendió rápidamente, pero pienso que va a pasar un tiempo antes que las universidades saquen números grandes de graduados con orientaciones analíticas fuertes. En el corto plazo, firmas como Deloitte tendrán que proporcionar su propio entrenamiento en esos tipos de habilidades. Algunas habilidades analíticas e informativas estarán concentradas en especialistas que trabajen en una variedad de asignaciones de auditoría. Otras serán requeridas para generalistas de auditoría en clientes particular. La mezcla particular de habilidades de especialista y de generalista evolucionará en los próximos años.

La buena noticia es que es probable que hay trabajo para los auditores humanos sin importar qué tanta tecnología automatizada sea adoptada. He hablado acerca de este tema con ejecutivos de auditoría de Deloitte, profesores de contaduría en diversas universidades, y proveedores de tecnologías analíticas y de automatización. Ninguna de esas gentes anticipa un futuro sin auditores humanos.

Es posible que en el futuro de alguna manera puede haber menos de ellos, pero es mucho más probable que las personas que permanezcan en el campo serán sustancialmente diferentes de los auditores del pasado. El contador de visera verde que laboriosamente verifica y cruza asientos de débito y crédito probablemente dejará de existir. Solamente podrá prosperar el auditor que entienda, monitoree, y mejore los sistemas y procesos analíticos y cognitivos.
 

El advenimiento de las analíticas de auditorías  y las tecnologías cognitivas no significa el fin de los auditores humanos. Significa el final de la verificación minuciosa y de los cruces de los asientos de débito y crédito, así como el comienzo de carreras de auditoría que desarrollen el entendimiento, el monitoreo, y el mejoramiento de sistemas analíticos y cognitivos.  

Sobre el autor

Tom Davenport, líder del pensamiento reconocido mundialmente y autor, es el President’s Distinguished Professor of Information Technology and Management en el Babson College,  Fellow del MIT Center for Digital Business, y asesor senior independiente para Deloitte Analytics.

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