Ideas

El Outsourcing contable y fiscal: una decisión acertada.

Por Benjamín Uriarte, socio de Business Process Solutions

El contexto económico actual está llevando a las empresas a reinventarse y asignar los recursos de manera más eficiente y eficaz, priorizando la liquidez y la sostenibilidad.

En efecto, este entorno económico tan complejo e incierto ha obligado a las empresas a adoptar medidas tendentes a mitigar los riesgos financieros que afectan la caja (plazos de cobranza, políticas de pago a acreedores, fuentes de financiamiento, etc.) y los riesgos que afectan la continuidad de negocio (gestión del capital humano, cadena logística, canales de venta, oferta al mercado, etc.).

Sin duda, uno de los aspectos más relevantes ha sido el tecnológico, cuya importancia ha sido fundamental para la comunicación interna, el desarrollo y monitoreo del negocio así como la aproximación al cliente. En suma, una gran transformación de la empresa.

En el frente interno, todos estos cambios también representan un gran desafío para la función contable y fiscal. En primer lugar, requieren una evaluación de los impactos en la información a revelar mediante los estados financieros (aseveraciones sobre la marcha de la empresa, incertidumbre en el reconocimiento de ingresos, valuación de activos, onerosidad de contratos, contingencias, etc.) que a su vez requieren una gestión oportuna y adecuada de la información además del conocimiento técnico debidamente actualizado. Demás está decir que las decisiones oportunas exigen contar con estados financieros correctamente elaborados y a tiempo.

Por otro lado, en el ámbito fiscal, una gestión inadecuada del cumplimiento tributario puede conllevar a pagos en exceso de impuestos o a la imposición de multas. En un escenario como el actual, pagar de más o recibir sanciones, no sólo representan costos innecesarios si no también la pérdida de recursos que costaron tanto conseguir, en contraste con el aprovechamiento de escudos fiscales y facilidades impositivas que coadyuvan a una liquidez saludable y a la sostenibilidad. 

Aproximándonos al cierre de año 2020, una adecuada planificación de las labores de determinación del Impuesto a la Renta anual permitirá evitar desagradables sorpresas en el tratamiento de las novedades legales y de las transacciones propias del periodo, tales como gastos médicos y de salud, subsidios, ceses y licencias de personal, gastos en periodos de baja producción, devengo de ingresos inciertos, penalidades e intereses moratorios, gastos financieros, arrendamientos, etc.

En ambas funciones, la tecnología desempeña un rol relevante permitiendo contar con la información en tiempos reducidos, para la toma de decisiones internas y la atención de requerimientos de terceros. Así, por ejemplo, la Administración Tributaria tiende a otorgar plazos muy cortos en las fiscalizaciones (más aun en las fiscalizaciones electrónicas ya vigentes), requiriendo que los contribuyentes cuenten con sistemas de información que garanticen ubicar y presentar oportunamente los archivos XML (facturas electrónicas), TXT (libros electrónicos) y bases de datos con diversas características, guardando debida consistencia entre ellos.

Por ello, el outsourcing contable y tributario representa una alternativa de solución que vale la pena evaluar con tiempo, pues entre sus muchas ventajas aporta tecnología y especialización de una manera rápida, sin comprometer recursos para inversiones en infraestructura o talento que pueden ser hechas en mejores oportunidades, dejando mayor tiempo al equipo interno para las labores de planeamiento y definición de estrategias que son claves para el éxito del negocio. No debería esperarse estar en una situación más crítica para meditar al respecto.

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