Análisis

Gastos diferidos y oportunidad de su devengo tributario

Por Benjamin Uriarte, Socio de Impuestos de Deloitte Perú

A pesar de tener más de un año de vigencia de la nueva regulación del devengo para efectos fiscales introducida por el Decreto Legislativo N°. 1425, aún continúa la controversia acerca de si el artículo 57 de la Ley del Impuesto a la Renta (en adelante, la Ley del IR) vigente hasta el ejercicio 2018 se refería al devengo según las normas contables (devengo contable) o según criterios jurídicos (devengo jurídico).

Sí queda claro que, a partir del 2019, los ingresos y gastos deben afectar la determinación de la renta neta según el nuevo concepto del devengado tributario; es decir, en términos generales, en la oportunidad en que los servicios se brindan o se transfiere el control o el riesgo relativos a los bienes.

La ausencia de normas transitorias ha generado incertidumbre en la aplicación del nuevo concepto de devengado para efectos fiscales. Un ejemplo: ¿Cuál será el tratamiento que corresponda a la amortización de gastos incurridos en ejercicios anteriores y cuyo diferimiento contable –en aplicación del principio de correlación de ingresos y gastos- no conllevó un tratamiento distinto para fines tributarios, en línea con el devengo contable?. Es el caso, por ejemplo, de los costos de estructuración de préstamos o de las comisiones por ventas o del pie de ingreso (o derecho de llave) pagado por un arrendatario.

Conforme a la normativa vigente, los gastos serán deducibles para la determinación de la renta neta de un ejercicio en la medida que representen el valor de los servicios recibidos en ese mismo periodo. Dado que en los ejemplos mencionados, las obligaciones del prestador del servicio quedaron completadas en años anteriores, la amortización contable no sería deducible a partir del 2019.

Conoce más de nuestros servicios

En Deloitte brindamos soluciones acorde a las necesidades del negocio. Conoce más de nuestros servicios y revisa cómo podemos ayudarte en este y otros temas de Impuestos.

Ingresa aquí

Por esa razón, intentaremos bosquejar –en el escenario de aplicación plena del devengo contable- el tratamiento aplicable al saldo de dichos gastos diferidos pendiente de amortización al cierre del ejercicio 2018. A este efecto partiremos de la premisa que no está en discusión el derecho implícito a deducirlo sino únicamente la oportunidad de su deducción y teniendo en claro que no resulta posible aplicar la ultractividad del régimen vigente hasta el 2018 y menos la retroactividad del régimen actual. En nuestro análisis tomaremos en cuenta las disposiciones contables que regulan el devengo de gastos.

Desde la óptica contable, los gastos mencionados en el ejemplo fueron incurridos en un determinado ejercicio, pero su reconocimiento quedó diferido debido a su asociación con la generación de beneficios económicos futuros, lo que en el ámbito tributario implicó asignar a cada ejercicio una cuota del derecho a deducir el gasto incurrido, según el plazo definido contablemente. Así, el saldo en libros al cierre de 2018 representaba un intangible tributario similar a aquél que surge de los gastos preoperativos regulados en el inciso g) del artículo 37 de la Ley del IR.

A ambos intangibles les resulta aplicable el concepto de “control” para su reconocimiento; es decir, la capacidad presente –que puede surgir de derechos legales como en estos casos- de dirigir el uso de un recurso económico y obtener los beneficios económicos que pueden proceder de éste. Desde la perspectiva contable, debe dejar de reconocerse en libros (baja en cuentas) un intangible u otro activo, entre otros supuestos, con la pérdida de control.

Siguiendo el ejemplo de los gastos preoperativos, cuyo valor puede ser deducido en el ejercicio en que se acredita la inviabilidad del proyecto con el que se relacionan, pues se evidencia la pérdida del control; nos queda claro que el saldo pendiente de amortización de los gastos diferidos podrá ser deducido para efectos tributarios cuando se evidencie la pérdida de control. En ese orden de ideas, con la publicación en setiembre de 2018 del Decreto Legislativo N° 1425, quedó claro que el ejercicio del derecho a deducir las cuotas del gasto diferido sólo resultaba posible hasta dicho ejercicio, caducando el derecho a su deducción al 31.12.2018, determinándose en consecuencia la pérdida del control en dicha fecha.
 

Para mayor información:

Benjamin Uriarte | Socio de Impuestos

o escríbanos a deloitteperu@deloitte.com

En tal sentido, podría sostenerse que, debido a que el gasto no está expresamente prohibido por la Ley del IR ni su deducción está condicionada a la forma del registro contable, el saldo de los gastos diferidos pendiente de amortización al cierre del ejercicio 2018 resulta ser plenamente deducible en el ejercicio 2018, al extinguirse el derecho a deducirlo en ejercicios posteriores; lo que conlleva a evaluar la conveniencia de una declaración rectificatoria para evitar la pérdida del escudo fiscal.

¿Le pareció útil este contenido?