Deloitte en la prensa

El desempeño reciente de las economías de América Latina 

Nota a Florencia Carriquiry en En Perspectiva | 12 de noviembre 

¿Cuáles son las perspectivas de las economías del continente?

EMILIANO COTELO (EC):Como ustedes saben, América Latina atraviesa tiempos difíciles a nivel político y social. 

Con las revueltas sociales en Chile, los comicios electorales en varios de los países del continente (entre ellos Uruguay) y la grave crisis política que se ha desatado en Bolivia, los países de la región han sido centro de atención de la prensa mundial en los últimos meses.

Hoy les proponemos poner la mirada en América Latina, pero con foco en lo económico, ¿cómo viene siendo la evolución reciente de las economías latinoamericanas? ¿cuáles son los países de mejor y peor desempeño? ¿cuáles son las perspectivas y los riesgos en medio de la convulsión social y política que atraviesan algunos países del continente? 

Lo conversamos con la economista Florencia Carriquiry, de la consultora Deloitte. 

ROMINA ANDRIOLI (RA): Florencia, quizás valga la pena comenzar por salirse de la coyuntura de estos últimos meses y aportar una perspectiva más larga ¿Cómo ha sido la evolución de las economías de América Latina en la última década? 

FLORENCIA CARRIQUIRY (FC): A ver, tal como vimos en Uruguay, la suba fuerte de los precios de los commodities a partir de 2004 a nivel global supuso un impulso enorme para las economías de nuestro continente, que en general son grandes productoras y exportadoras de materias primas, algunas son más exportadoras de alimentos, otras más de metales e hidrocarburos, pero el punto en común en todas ellas es la importancia de los recursos naturales en la matriz productiva. 

De esa manera, entre 2003 y 2014, América Latina en general tuvo un crecimiento muy importante, sólo interrumpido transitoriamente por el impacto de la crisis internacional de 2009. Concretamente, en el transcurso de esa década el PBI de América Latina y el Caribe creció entre 3,5 % y 4 % promedio anual, que fue un ritmo de expansión sensiblemente mayor al que había experimentado en las dos décadas anteriores.

Pero tras la corrección que sufrieron los precios de los commodities a partir de 2014 la bonanza terminó. Varias veces hemos comentado del impacto que tuvo la drástica caída de los precios de los commodities en nuestro país y en los países vecinos y la verdad es que algo parecido se vio en casi todos los países del continente. Desde 2015 a 2019 la economía de América Latina siguió creciendo en su conjunto, pero a tasas muy moderadas de menos de 0,5 % promedio anual aunque con diferencias por países.

RA: Justamente mirando al interior de América Latina, ¿cuáles han sido las economías de peor y mejor desempeño relativo en estos últimos años? 

FC:  Si nos concentramos en América del Sur, el barrio no queda bien parado. De hecho, dejando de lado Venezuela, que atraviesa una crisis enorme, con caídas impresionantes del PBI, Argentina y Brasil han sido de las economías del continente de peor desempeño en los últimos cinco años. Varias veces hemos comentado en este espacio que Argentina ha estado entrampada en una estanflación larga desde 2010 a esta parte, con años de crecimiento seguidos por años de retracción, pero sin acumular una expansión relevante en prácticamente una década. Si miramos el promedio 2014-2019, el PBI de Argentina va a cerrar este quinquenio con una caída cercana al 0,5 % promedio anual.  

Y por otro lado, Brasil, también ha tenido un desempeño decepcionante. Atravesó una fuerte recesión entre 2015 y 2016 y aunque viene creciendo en los últimos años, lo viene haciendo muy lentamente a razón de 1 % por año. Con lo cual, aún hoy no ha logrado recuperar ni la mitad de la contracción sufrida en esos años y eso supone que en el conjunto del período 2014-2019 acumula una caída promedio anual de casi 1 %. 

Luego también Ecuador tuvo un freno marcado en los últimos años pasó de crecer a tasas promedio de 4,7 % en la década que fue de 2004 a 2014 a crecer a un ritmo de poco más de 1 % promedio anual en el último quinquenio. Y en una situación similar está nuestro país. Uruguay también pasó de tasas de crecimiento excepcionales entre 2004 y 2014 (de más de 5 % anual) a mostrar un crecimiento muy magro, de menos de 2 % promedio anual en los últimos cinco años (y prácticamente nulo de hecho este año). 

RA: Y en el otro extremo ¿cuáles han tenido un mejor desempeño en este período? 

FC:  Si de nuevo hacemos foco en América del Sur, los dos países que han mantenido un mejor ritmo de crecimiento en los últimos años han sido Bolivia y Paraguay, que mantuvieron tasas de crecimiento mayores al 4 % en el último quinquenio, aunque en el caso de Paraguay con un freno abrupto este año, en que las malas condiciones climáticas afectaron la producción agropecuaria y la generación de energía. 

Más abajo están otro conjunto de países, como Chile, Colombia o Perú que sufrieron sí una desaceleración en los últimos años pero que mantuvieron tasas de crecimiento de entre 2 % y 3 % promedio anual.  

Ahora, más allá del ritmo de crecimiento de estos últimos años, hay que tener presente que algunas de las economías del continente presentan niveles de PIB per cápita muy reducidos (como es el caso de Bolivia, Ecuador o Paraguay) o también fuertes problemas de desigualdad en la distribución del ingreso (como en Chile, por ejemplo, o en la misma Bolivia). Además, en algunos de los países que recién mencionaba, el manejo macroeconómico ha sido muy prolijo, pero en otros se han logrado buenas tasas de expansión, pero con fuertes debilidades en sus fundamentos macroeconómicos. 

RA: ¿A qué referís con eso, concretamente? 

 FC:  Me refiero a que el buen crecimiento de algunas economías en los últimos años no siempre fue acompañado por buenos fundamentos macroeconómicos. El caso de Bolivia es el más claro. Bolivia mantiene un régimen cambiario de “paridad deslizante” con un tipo de cambio que se ha mantenido en los hechos fijos desde hace ya varios años. En ese marco y si bien la inflación es muy baja (de entre 1 % y 2 % anual), esta economía viene perdiendo competitividad con el resto del mundo de forma muy marcada, su tipo de cambio real con Estados Unidos está más de 30 % por debajo de la media histórica y eso, en un marco además de caída fuerte de las reservas, es señal de una situación insostenible a nivel cambiario. Además, el gasto público ha sido un motor clave del crecimiento económico de los últimos años y la caída del precio del petróleo fue también un golpe para las cuentas públicas, con lo cual las cifras fiscales están en un terreno realmente muy malo, con un déficit que va a estar cerrando este año arriba de 8 puntos del PIB. 

Todo esto ya hacía a la economía boliviana muy vulnerable incluso antes de la crisis política que se desató en las últimas semanas. Hoy en medio de esta coyuntura, que ha terminado con la salida de Evo Morales del gobierno en las últimas horas, las perspectivas son más negativas.

RA:  Justamente hablando de perspectivas y ya para terminar, ¿cómo están viendo a las economías de la región en los próximos años? ¿qué pronósticos se manejan?  

FC: El último informe del FMI, que elaboró en octubre, corrigió fuertemente a la baja los pronósticos para este año y está apuntando a una variación prácticamente nula del PBI de América Latina y el Caribe. Para 2020, en tanto, los pronósticos siguen siendo de cierta recuperación, pero también fueron corregidos a la baja respecto al informe de abril. Concretamente, para el conjunto del continente se espera un crecimiento de 1,8 % el año próximo, que es más de medio porcentual menor al que proyectaba en abril. 

En particular, esa recuperación proyectada asume un mayor ritmo de crecimiento en Brasil y también en otras economías más pequeñas del continente, como Chile, Paraguay, Perú o el mismo Uruguay. 

Ahora, todos estos pronósticos del FMI fueron elaborados antes del recrudecimiento de las tensiones sociales en Chile y de la crisis política en Bolivia, por ejemplo. Estos nuevos eventos son evidentemente muy disruptivos para el funcionamiento de los negocios y abren además un panorama de mucha más incertidumbre a futuro, en relación a cómo se terminará saliendo de esta coyuntura en estos países y qué sucederá también en otros países del continente en donde hay niveles de descontento social crecientes. Con lo cual,  estamos en un momento particularmente complicado en la región, que se suma a las incertidumbres que ya veníamos arrastrando en Argentina con el cambio de gobierno o en el propio Brasil, en donde también hay varias dudas respecto a la esperada reactivación. Por lo que, en las circunstancias actuales, nosotros tendemos a pensar que en términos generales vamos a tener un 2020 difícil en nuestro continente,  no sólo a nivel social o político como venimos viendo, sino también en materia económica. 

 
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