Comunicados de prensa

Dólar en Brasil subió fuertemente tras victoria de Trump: Análisis y perspectivas

Nota en En Perspectiva a Pablo Rosselli

17/11/2016

Las variables financieras han estado “movidas” en los últimos días, luego de la victoria electoral de Donald Trump en EEUU. En particular, una de los elementos más claros que estuvimos viendo fue un fortalecimiento del dólar a nivel mundial.

Emiliano Cotelo (EC): Esa tendencia, a la que nuestro país no estuvo ajeno, fue bastante marcada en economías emergentes. Uno de los países donde subió más el tipo de cambio fue en Brasil. ¿Qué está pasando en ese país? ¿Cuáles son las perspectivas para los próximos meses? Sobre estos temas conversamos a continuación con el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte.

ROMINA ANDRIOLI (RA): Pablo, ayer el dólar cotizaba por arriba de R$ 3,4 en Brasil. Hemos visto una suba fuerte en cuestión de pocos días… ¿Podemos repasar las principales cifras?

PABLO ROSSELLI (PR): En los últimos días vimos uno vuelco en la evolución del mercado cambiario respecto a las semanas previas. En octubre de hecho veíamos presiones bajistas sobre la cotización del dólar, con el Banco Central de Brasil interviniendo para evitar que el real se siguiera apreciando. A pesar de eso, el dólar cayó aproximadamente 2% el mes pasado y estaba al cierre de octubre algo por debajo de R$ 3,2.

Sin embargo, esas tendencias se “dieron vuelta” con la victoria de Trump el martes de la semana pasada. Como decía Emiliano al inicio, la suba del dólar no fue exclusiva de Brasil, sino que, por el contrario, fue bastante generalizada y bastante intensa a nivel de las economías emergentes. De todas formas, el aumento del tipo de cambio fue particularmente marcado en Brasil. Concretamente, luego de que Trump fuera electo, el dólar acumuló en unos pocos días un aumento de 8% y luego de un leve descenso ayer se situó en R$ 3,42.

RA – ¿Podemos mencionar algunas cifras de lo que ocurrió en otros países?

PR – El caso más comentado ha sido el de México, que es uno de los países con más vínculos con Estados Unidos y que es una de las economías que pueden resultar más afectadas por las políticas de Trump. Es claro que en el transcurso de la campaña el presidente electo mantuvo un discurso muy proteccionista, con una visión muy negativa sobre las relaciones con México, incluso poniendo sobre la mesa la necesidad de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (o NAFTA por sus siglas en inglés). Con ese panorama, México ya venía devaluando su moneda previamente a las elecciones, pero igualmente en los días posteriores a la elección de Trump hubo una depreciación adicional de casi 10%. Ahora el dólar está por encima de $ 20, que, para ponerlo en perspectiva, es un valor del peso que en términos reales es sólo comparable a los registrados observados luego de la devaluación de la crisis del Tequila en 1995.

Pero, más allá del fortalecimiento del dólar en México, en otras economías emergentes las depreciaciones han sido bastante más moderadas que en Brasil. Por ejemplo, en Argentina y en Chile el dólar subió aproximadamente 3% desde la elección de Trump. Y en nuestro país la suba del dólar fue de la misma magnitud, un 3%, lo que dejó el dólar en $ 28,7 al cerrar la operativa de ayer.

RA – Están claras las razones que hacen que México sea de los países más afectados. ¿Pero en Brasil, por qué subió tanto el dólar?

PR – Un elemento que no hay que desconocer es que Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil, detrás de China.

Más allá de este factor, que no es el más importante, hay que tener presente que en Brasil el dólar ha tenido un comportamiento muy volátil en los últimos dos años, en un escenario político y económico muy complejo. Si bien en 2016 mejoraron un poco las expectativas, la realidad es que los indicadores de actividad económica no dan señales de recuperación y Brasil sigue presentando vulnerabilidades fuertes. Por lo tanto, el cambio de contexto externo que parece insinuarse en los últimos días, con tasas de interés en dólares más altas y un entorno que potencialmente puede ser más negativo para las economías emergentes encuentra a Brasil en una posición todavía frágil, con alto déficit fiscal y en recesión. Y, por último, tampoco hay que perder de vista que Brasil venía de una apreciación muy importante desde inicios del año, que a nuestro juicio resultaba de por sí exagerada y lucía poco sostenible. Inclusive, con la suba del dólar de los últimos días, el tipo de cambio sigue estando 13% por debajo del cierre de 2015.

RA – Está claro eso, Pablo. Ahora, ¿qué reacción están teniendo las autoridades frente a este aumento del dólar de los últimos días?

PR – El Banco Central de Brasil estuvo interviniendo en los últimos días para moderar las subas del tipo de cambio. En concreto, estuvo operando a través de swaps cambiarios en sentido contrario a lo que habíamos visto en octubre, es decir, realizando operaciones que equivalen a ventas de divisas. Si bien no hay datos oficiales, en la prensa especializada se indica que los montos de esas operaciones son bastante significativos, de entre US$ 500 y US$ 750 millones diarios.

Por otra parte, si se siguen viendo presiones alcistas sobre la cotización del dólar, es posible que el Banco Central no avance en la baja de su tasa de política monetaria, la Sélic, del modo en que parecía encaminado a hacerlo en las últimas semanas (en un contexto en que la inflación ha cedido en los últimos meses). Todavía hay bastante incertidumbre respecto a ese punto, pero ya hubo cierto cambio en las expectativas de movimiento de la tasa Selic en la próxima reunión del Comité de Política Monetaria. En concreto, antes de que Trump resultara electo, el mercado descontaba una rebaja de 50 puntos básicos (de 14% a 13,5%) en diciembre, pero ahora se prevé un recorte más reducido, de 25 puntos básicos. O sea que no se descarta una rebaja en la tasa de la política monetaria, pero la expectativa es más moderada.

RA – Teniendo en cuenta lo que ha ocurrido en los últimos días, ¿se han modificado las perspectivas cambiarias en Brasil?

PR – Si miramos el valor de los futuros, actualmente apuntan a un tipo de cambio de R$ 3,45 para diciembre de 2016 y del orden de R 3,8 para el cierre de 2017. Estos valores son aproximadamente 7% u 8% superiores a los que veíamos un mes atrás. De todos modos, la mediana de la encuesta de expectativas del Banco Central todavía no se ha ajustado significativamente. Los analistas todavía apuntan a un tipo de cambio del orden de R$ 3,2 para fines de 2016 y de R$ 3,4 para fines de 2017. Esta falta de ajuste puede simplemente estar reflejando que los analistas todavía no han concretado una modificación de sus proyecciones, pero también puede estar recogiendo que los analistas estén considerando que al menos parte de este movimiento es transitorio.

Hay que considerar que todavía hay bastante incertidumbre a nivel internacional acerca de si esta primera reacción de los mercados ante la victoria de Trump va a ser duradera… Me estoy refiriendo, especialmente, a la fuerte suba que hemos visto en las tasas de interés en el mundo y la desvalorización de los bonos emergentes. Y esos elementos inciden mucho en el tipo de cambio de las economías emergentes.

RA – Para ir terminando Pablo, ¿cómo nos dejó parados la evolución de los últimos días en materia de competitividad?

PR – Si tomamos los tipos de cambio de ayer, de $ 28,7 en Uruguay y de R$ 3,42 en Brasil, tenemos un tipo de cambio real bilateral que es aproximadamente 30% inferior a la media histórica… no es una paridad tan deteriorada como la que llegamos a ver en setiembre del año pasado, cuando el tipo de cambio en Brasil superó los R$ 4 y en Uruguay estaba en niveles parecidos a los actuales. Pero igualmente es una brecha de competitividad muy importante.

A nuestro juicio, en los últimos años Uruguay se quedó caro en dólares, frente a EEUU, frente a Europa y frente a Brasil… todas referencias muy relevantes… Arrastramos este problema desde hace tiempo, que seguramente influye mucho en la falta de dinamismo que ha mostrado la actividad económica en los últimos dos años.

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