Comunicados de prensa

El 2016 cerró con un desempleo de 7,7%

Nota a Florencia Carriquiry en En Perspectiva

09/02/2017

El Instituto Nacional de Estadística divulgó los datos del mercado de trabajo del mes de diciembre de 2016. Según esta información, el desempleo se ubicó en 7,7% de la Población Económicamente Activa al cierre del año, manteniéndose estable frente al mes anterior. De todas maneras, en el promedio de 2016 la desocupación se situó en 7,8%, unas tres décimas por encima de los niveles de 2015.

Emiliano Cotelo (EC): ¿Cómo debemos interpretar esta evolución del desempleo? ¿Qué pasó con otros indicadores relevantes del mercado de trabajo? ¿Qué podemos esperar de aquí en más? Lo conversamos con la economista Florencia Carriquiry, de la consultora Deloitte.

RA – Florencia, ¿Cómo vieron ustedes estas cifras dadas a conocer en el día de ayer por el INE?

Florencia Carriquiry (FC): A ver… A primera vista las últimas cifras del mercado de trabajo muestran cierta mejora sobre finales de 2016. Como Emiliano decía recién, el desempleo se mantuvo en diciembre en 7,7% de la Población Económicamente Activa (el mismo nivel que en noviembre) y de esa manera en el último trimestre se situó en 7,5%. Eso supone una tasa de desocupación casi siete décimas menor a la del trimestre julio-setiembre, cuando el desempleo había alcanzado a 8,2% de la Población Activa.

Además, esa baja de la desocupación vista en el último trimestre se explicó por un aumento del empleo básicamente. De hecho, la tasa de empleo en diciembre subió unas seis décimas frente a noviembre y en el promedio del último trimestre se ubicó en 58,7% de la Población en Edad de Trabajar, lo que supuso un incremento de siete décimas frente al trimestre inmediato anterior.

Ahora, a nuestro juicio, se debe ser cauteloso a la hora de interpretar esa mejora que parecen marcar las cifras del mercado de trabajo en el último trimestre del año pasado…

RA – ¿Por qué decís eso, Florencia?

FC – Digo esto porque del análisis histórico de las series surge de forma más o menos clara que sobre el cierre del año tiende a verse una mejora de los indicadores del mercado de trabajo, que está asociada a factores estacionales (como son las fiestas y el comienzo de la temporada turística). Y en ese sentido, la señal de ciclo-tendencia de estos indicadores de empleo y desempleo, que estimamos en Deloitte a partir de técnicas estadísticas habituales y que procura justamente quedarse con el comportamiento más firme de las series, extrayendo lo que son factores estacionales e irregulares, muestra que en la última parte del año el mercado de trabajo no mejoró como parece insinuar la comparación simple entre los promedios trimestrales que recién comentábamos. De hecho, según estas series de ciclo-tendencia, el desempleo se mantuvo estable, mientras que el empleo incluso tendió a bajar moderadamente a lo largo del año.

RA –  Es interesante el punto. Ahora, más allá de lo que sucedió al cierre de 2016, vayamos ahora al análisis de las cifras anuales, Florencia. ¿Qué evaluación podemos hacer del mercado de trabajo en el conjunto del año pasado?

FC –  Bien. A ver… más allá de la caída del desempleo y el aumento del empleo visto en el último trimestre del año (que, como mencionábamos recién tiene a nuestro juicio mucho de estacional), en el conjunto de 2016 volvimos a ver un deterioro de los indicadores del mercado laboral, aunque bastante menor al registrado en 2015. Concretamente, como comentaba Emiliano al inicio, el desempleo ascendió a 7,8% en el promedio del año pasado y eso supuso un aumento de unas tres décimas frente al promedio de 2015…

Y la contracara de ese leve aumento del desempleo en el promedio del año fue una reducción de los niveles de empleo. Yendo a las cifras, la tasa de empleo pasó de 59% de la Población en Edad de Trabajar en el promedio de 2015 a 58,4% en el promedio de 2016… es decir, hubo una caída de unas seis décimas.

Con lo cual, en definitiva, si el desempleo no subió más el año pasado fue porque al mismo tiempo cayó la cantidad de personas que buscan empleo. De hecho, la tasa de actividad pasó de 63,8% a 63,4% de la Población en Edad de Trabajar. Y como explicamos otras veces, para ser definido como desempleado, uno tiene que declarar estar buscando activamente trabajo… Por eso lo que pasa con el desempleo en cada momento depende no sólo de lo que pase con la cantidad de empleos en la economía sino también con la población que efectivamente busca trabajo.

RA – Ahora, Florencia, ¿qué implican esas tasas de empleo y desempleo que recién mencionabas en términos de personas? ¿Cuántos puestos de trabajo se perdieron en 2016? Y asociado a eso, ¿Cuántos son los desempleados?

FC – Bien. En términos aproximados, esa caída en la tasa de empleo de unas 6 décimas en la comparación promedio anual significa una pérdida de unos 4.700 puestos de trabajo… Es una cifra muy inferior a la vista en 2015, cuando se habían perdido casi 28.000 puestos de trabajo (siempre en la comparación entre promedios anuales). Y en ese marco, la cantidad de desempleados pasó de unos 134.000 en el promedio de 2015 a unos 140.000 en 2016.

RA _- ¿Y qué dicen las cifras a nivel geográfico? ¿Cómo fue la evolución del mercado de trabajo en Montevideo y en el Interior?

FC –  En los dos casos aumentó levemente el desempleo en el conjunto del año, aunque por motivos diferentes. En concreto, en Montevideo la tasa de desempleo subió ligeramente desde 7,8% en 2015 a 8,2% en el promedio del año pasado y eso obedeció a la combinación de un ligero descenso del empleo y un leve aumento de la tasa de actividad (es decir, un incremento de la población en busca de trabajo).

Mientras tanto, en el Interior, el desempleo pasó de 7,3% en 2015 a 7,6% el año pasado, debido a una caída bastante significativa del empleo (de unas 8 décimas en el promedio del año), que más que compensó el descenso de la tasa de actividad.

RA – Y a nivel de género, ¿Se mantuvo la brecha habitual entre hombres y mujeres?

FC – Sí.El desempleo siguió siendo bastante menor en los hombres que en las mujeres y además en 2016 vimos un aumento mayor de la desocupación femenina que de la masculina.

Concretamente, el desempleo promedio anual se ubicó en 6,5% entre los hombres (apenas una décima por encima del registro de 2015) mientras que aumentó unas 5 décimas entre las mujeres, hasta ubicarse en 9,4%. Lo llamativo en las cifras de 2016 es que ese mayor incremento del desempleo femenino se dio pese a que el empleo cayó más entre los hombres que entre las mujeres… Lo que sucedió es que la cantidad de mujeres buscando empleo se mantuvo firme, mientras que la cantidad de hombres en la búsqueda de trabajo tendió a caer.

RA – Para terminar, entonces, y a la luz de estas cifras de 2016 ¿Qué podemos esperar para los próximos meses? ¿Qué proyecciones de desempleo manejan ustedes para 2017?

FC –  A ver… Como decíamos, el mercado de trabajo tuvo cierta mejora sobre el cierre del año pasado, pero que a nuestro juicio tuvo que ver esencialmente con factores estacionales… Habrá que ver que muestran los datos de inicios de 2017 (para ver si confirman esta visión). A priori, en un escenario de poco crecimiento económico y mantenimiento de niveles muy malos de competitividad, en Deloitte tendemos a esperar que el mercado de trabajo se mantendría relativamente estable en el transcurso de este año, con un desempleo en torno a 8% de la Población Activa (más allá de lo que puede ser la volatilidad mes a mes). Sin embargo, también advertimos de algunos riesgos para el mercado de trabajo este año.

RA – ¿A qué riesgos te estás refiriendo?

FC – Me estoy refiriendo concretamente a que la baja de la inflación que se ha ido procesando en los últimos meses a instancias de un menor dólar, está suponiendo un aumento bastante más importante del salario real de lo que estábamos esperando algunos meses atrás… Como las nuevas pautas salariales fijan incrementos nominales fijos, si la inflación baja más en los próximos meses, el salario real va a estar teniendo un incremento significativo en el promedio de 2017 (que nosotros estimamos en torno de 3%)…Se trata de un incremento bastante mayor a lo que esperamos muestre la actividad económica y la productividad en la mayoría de las empresas. Y eso, como decía, puede afectar negativamente al mercado de trabajo.

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