Comunicados de prensa

¿Cómo siguió avanzando la transformación del mercado eléctrico en la primera mitad de 2016? 

Nota en En Perspectiva a Tamara Schandy

Hace unos días se conocieron datos de generación eléctrica del primer semestre del año, que mostraron que la producción nacional superó los 6.200 GWh y que subió 17% frente al mismo período de 2015.

Emiliano Cotelo (EC): ¿Siguió creciendo la producción eólica? ¿Qué porcentaje de la energía se está generando en fuentes renovables? ¿Estamos exportando energía a la región? Con estas preguntas sobre la mesa, les proponemos analizar con más detalle la evolución del mercado eléctrico en lo que va de este año con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

Romina Andrioli (RA): Tamara, hace un tiempo conversábamos contigo sobre las transformaciones que había tenido el sector eléctrico en Uruguay en estos últimos años y destacabas en particular el cambio que supuso el avance de los proyectos eólicos. ¿Cómo ha seguido evolucionando la generación eólica en los primeros meses del año?

Tamara Schandy (TS): La producción eólica siguió subiendo a un ritmo muy fuerte en los últimos meses y acumuló en enero-junio un aumento de casi 80% en la comparación interanual. De esa manera, el peso de la energía eólica en la generación total alcanzó a 21%, llegando incluso a niveles de entre 25% y 27% en algunos meses puntuales. Son valores realmente muy altos en una comparación internacional.

Tal como sucedió en 2014 y 2015, el avance de la energía eólica vino de la mano de nuevos parques. En particular, en la primera mitad de 2016 empezaron a volcar electricidad a la red tres nuevos parques privados (“María Luz”, “Julieta” y “Maldonado II”), localizados todos en el sur del país y con una potencia instalada total de aproximadamente 65 MW.

RA – Más allá de la expansión de la energía eólica, ¿qué está pasando con las restantes fuentes?

TS – Como es sabido, nuestra matriz energética está hoy en día bastante diversificada, en parte como resultado de la política energética que trazó el gobierno algunos años atrás y que buscó esencialmente disminuir la dependencia al petróleo.

Naturalmente, tenemos una incidencia muy importante de la generación hidráulica de las represas, que en la primera mitad del año representó en promedio cerca del 60% del total. Pero también hay un aporte relevante de la producción de energía en base a biomasa, que contribuyó en el semestre con un 7% de la generación total. Allí es clave la biomasa forestal de las dos plantas de celulosa que operan en Uruguay, pero existen también varias centrales menores que miradas en conjunto alcanzan volúmenes de producción significativos.

Si sumamos todo esto que venimos mencionando hasta ahora, en enero-junio el porcentaje total de abastecimiento eléctrico en base a fuentes renovables fue de 95%. Es un porcentaje muy elevado, aunque lógicamente puede ir cambiando en el futuro según cómo sean las condiciones climáticas… sobre todo porque la generación de electricidad en las represas es muy variable en función de las lluvias.

RA – ¿Y la energía solar?

TS – Por el momento es bastante incipiente. Desde mediados de 2015 entraron en operación tres plantas fotovoltaicas de porte significativo, pero la producción total en base a esta fuente es aún reducida, en torno a 1% del total. Igualmente, hay varios proyectos en desarrollo y por lo tanto deberíamos esperar un mayor peso de la energía solar durante los próximos años.

Eso es consistente además con el escenario base de proyección que presentó en mayo la Administración del Mercado Eléctrico, que contempla el ingreso de varios generadores solares en los próximos meses por una potencia total aproximada de 150 MW. Si tenemos en cuenta que la capacidad actual de generación de esta fuente ronda los 80 MW, ello supondría sin dudas un aumento muy fuerte en términos de generación.

RA – Tamara, según se desprende de estos datos, la generación de electricidad sigue subiendo en forma muy notoria. ¿Qué está sucediendo con el consumo?

TS – La demanda interna también crece, pero a menor ritmo. En el primer semestre del año el consumo eléctrico creció en torno a 7% respecto a enero-junio de 2015; la generación total subió casi 20%.

Lo que “cierra” el mercado es que al mismo tiempo están subiendo las exportaciones. Las ventas fuera de Uruguay prácticamente se quintuplicaron en el primer semestre del año y alcanzaron a 717 GWh (representando un 11% de la producción total). Por ahora la mayor parte de las exportaciones se destinan a Argentina, aunque también se están realizando algunas ventas menores a Brasil (básicamente por las pruebas técnicas de la conversora de Melo). Ello supone un cambio relevante respecto la situación de algunos años atrás, cuando nuestro país era importador neto de electricidad…

Sin embargo, la forma de cálculo establecida en los contratos de intercambio de energía entre Uruguay y Argentina lleva a que los precios de colocación de estos excedentes sean muy reducidos.

RA – ¿De qué niveles estamos hablando concretamente?

TS – Durante 2015 y los primeros meses de este año los precios de exportación se ubicaron en promedio por debajo de los US$ 10/MWh… y en los meses más recientes alcanzaron a US$ 40-50/MWh. Se trata de niveles mucho menores que los establecidos en los contratos de compra de energía eólica y solar que firmó UTE con los productores privados.

Pero no olvidemos tampoco que actualmente en Uruguay el precio “spot” de la electricidad (o sea, el precio al que se vende la energía que no queda comprendida en ningún contrato firme de compra por parte de UTE) ronda los US$ 30 MWh… y que esta energía que exportamos de algún modo está “sobrando”.

Éste es uno de los grandes temas de cara al futuro. Si Uruguay va a seguir creciendo en producción eléctrica, es necesario consolidar un flujo de ventas con los países vecinos para colocar sus excedentes, porque por un tiempo al menos vamos a estar generando más de lo que necesitamos. Pero al mismo tiempo, es necesario seguir avanzando en la negociación respecto a los precios de exportación, que es compleja porque también depende de factores políticos y del costo de abastecimiento en los respectivos mercados eléctricos regionales (de cómo sea su balance entre oferta y demanda en cada momento y de a qué precios sea conveniente sumar producción uruguaya en sus redes).

Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

¿Encontró útil este contenido?