Comunicados de prensa

¿Cómo viene evolucionando el panorama económico en Brasil?

Entrevista en En Perspectiva a Javier Glejberman

EMILIANO COTELO (EC):

Marzo ha sido un mes muy "movido" en Brasil. El foco ha estado, como ustedes saben, en el plano político, con el nombramiento y posterior suspensión de Lula como jefe de gabinete. Por otro lado, está la perspectiva de una posible ruptura formal del gobierno con el PMDB (el principal aliado del Partido de los Trabajadores), lo que dejaría el camino más abierto para que avance el impeachment de la presidente Rousseff.

¿Pero qué está pasando con la economía? ¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento? ¿Cómo se explica la caída del dólar de las últimas semanas? En los próximos minutos, les proponemos hacer una puesta a punto en diálogo con el economista Javier Glejberman, de la consultora Deloitte.

Javier, ayer el tipo de cambio en Brasil se ubicó en 3,64 reales por dólar, valores que no se veían desde agosto del año pasado. Intuitivamente uno pensaría que el dólar tiende a subir -no a bajar- en momentos de "turbulencia" a nivel político. ¿Cómo se explican estos movimientos? ¿Qué dicen los analistas locales?

JAVIER GLEJBERMAN (JG):

A ver... No hay que desconocer que el dólar estuvo bajando de forma generalizada a nivel mundial... Pero al mismo tiempo, no deja de ser llamativo la intensidad con la que cayó el dólar en Brasil durante todo marzo, cuando paralelamente se vio una escalada importante de la tensión a nivel político. Con el valor del dólar a 3,64 que mencionabas tú recién, estamos hablando de una caída de 9% en lo que va de marzo y de 13% en comparación con los valores que habíamos visto en setiembre del año pasado, cuando el tema del impeachment se instaló en la agenda de Brasil.

La verdad es que, más allá del factor internacional, no hay una explicación clara de por qué está cayendo el dólar: no estamos viendo mejoras en los principales indicadores macroeconómicos, no está habiendo grandes intervenciones del Banco Central en el mercado y las estadísticas tampoco muestran que se haya revertido la salida de capitales de Brasil que se viene observando casi sistemáticamente desde 2013. Con ese telón de fondo, la mayoría de los analistas económicos en Brasil asocia la caída a un tema de expectativas...

EC  -  ¿Expectativas de que haya un cambio de gobierno?

JG  -  Sí, lo que argumentan es que dada la situación económica y dado que el gobierno está en una posición incómoda en términos políticos para tomar medidas, parecería que al mercado le parece “bueno” que haya una perspectiva de cambio de gobierno...

Es poco intuitivo, pero en las últimas semanas hubo varias señales en esa dirección. Por ejemplo, el Bovespa (que es el índice de referencia de la bolsa de San Pablo) subió 16% en lo que va de marzo, bastante más de lo que subieron otras bolsas emergentes...

Otro ejemplo es que han subido los precios de los bonos, o dicho de otro modo, ha bajado el rendimiento que tiene que ofrecer el Estado para financiarse... El riesgo país está hoy en torno a 420 puntos básicos, mientras que en febrero llegó a estar en 570 puntos básicos... En el mismo sentido, a mediados de marzo Brasil colocó deuda por US$ 1.500 millones a 10 años y obtuvo una tasa de 6,1% anual... Si bien es una tasa algo más alta que la de emisiones anteriores, los analistas evaluaron como exitosa la operación en la medida que el bono tuvo amplia demanda por parte de inversores internacionales...

Y, por último, también es destacable que el rendimiento de los títulos en reales en el mercado local está en los niveles más bajos desde agosto.

En definitiva, parece haber un clima más optimista, aunque estrictamente poco ha cambiado en términos de fundamentos macroeconómicos. Desde ese ángulo, entonces, no deberíamos descartar que estos movimientos sean más bien pasajeros.

EC  -  ¿Se están revisando las proyecciones de tipo de cambio para los próximos meses? ¿A qué valores apuntan los pronósticos?

JG  –  Se han revisado un poco, pero no tanto como hemos visto moverse al tipo de cambio en las últimas semanas. En general la visión sigue siendo que Brasil tendrá un tipo de cambio más alto, pero obviamente los movimientos de estas semanas han provocado cierta corrección.

Si miramos la mediana de la Encuesta de Expectativas que el Banco Central realiza entre analistas y bancos, estamos viendo valores de 4,15 reales por dólar para diciembre de este año. Ese pronóstico es 14% más alto que el valor actual del dólar, pero de todas maneras supone una corrección a la baja desde los pronósticos de 4,40 reales por dólar que marcaba la encuesta hace un mes...

La lectura de los contratos a futuro lleva a conclusiones similares, aunque los niveles son un poco más bajos. Por ejemplo, estos contratos están apuntando a valores de 3,90 reales por dólar para fin de año.

Como decía recién, estos números parecen sugerir que la caída del dólar será más bien transitoria, lo que es consistente con el hecho de que el panorama macroeconómico sigue siendo poco auspicioso.

EC  -  Hablemos entonces de los fundamentos macroeconómicos. Cuando Brasil perdió el grado inversor, los argumentos principales de las calificadoras pasaban por la combinación de un contexto recesivo, de inflación creciente y de déficit fiscal subiendo. ¿Hay algún indicio de avance en esos frentes en estos últimos meses?

JG  -  La verdad es que los números fiscales siguen siendo malos. El déficit global se ubica actualmente en torno a 11% del PBI y el déficit primario (es decir, antes del pago de intereses) es del orden de 2% del PBI... La previsión de la encuesta de expectativas es que se corrija, pero de forma muy leve, hasta 1,5% este año.

En materia de inflación, todavía no hay demasiados avances... El último dato a febrero marca que la inflación doce meses continuó por encima de 10% por cuarto mes consecutivo, aunque la encuesta de expectativas marca que la inflación va a ceder a lo largo de este año, yendo a valores de 7,3% hacia fines de 2016. De todas maneras, esta trayectoria estaba contemplada desde hace tiempo en las perspectivas, en la medida que el año pasado hubo ajustes fuertes de tarifas públicas que este año no volverían a repetirse... Igualmente, una inflación por encima de 7% es otro año de incumplimiento de la meta de inflación de las autoridades (que va de 2,5% a 6,5%).

EC  - Javier, para ir terminando, ¿qué esperan los analistas brasileños en materia de PBI para este año?

JG  -  Las proyecciones de crecimiento económico para este año son muy negativas y de hecho se han ido ajustando a la baja en los últimos meses... Los últimos pronósticos marcan una contracción del PBI de 3,7% para este año, una caída casi idéntica a la que se observó el año pasado y que deja a Brasil en uno de los ciclos más recesivos de su historia. Además, las perspectivas de recuperación no parecen muy inminentes... De hecho, para 2017 las proyecciones de la encuesta marcan una recuperación muy tímida, de sólo 0,4%. 

Estas proyecciones son consistentes con un panorama de poco margen de maniobra a nivel de la política económica... Pensar en estímulos desde el frente fiscal es inviable... Por el lado de la política monetaria podría haber algún espacio para reducir las tasas de interés, pero eso sería más probable recién cuando la inflación efectivamente comience a ceder.

La devaluación que se ha procesado el año pasado y que se espera que continúe en lo que resta de 2016 podría ser un factor de empuje para la economía a través del sector exportador, pero lo cierto es que a nivel más general, con el deterioro del clima político y de las expectativas, difícilmente veamos una reactivación clara de la inversión y del consumo.

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