Comunicados de prensa

¿Cómo viene evolucionando la economía argentina?

Nota en En Perspectiva a Tamara Schandy

La región parece estar comenzando a plantear un escenario un poco más benévolo para Uruguay. Así lo indicaba el Ministro Astori en su última presentación ante empresarios en ADM y así también parece desprenderse de la evolución de las bolsas y de los precios de los bonos de Argentina y Brasil.

Emiliano Cotelo (EC): Les proponemos detenernos particularmente en la economía argentina, porque el viernes se publicaron nuevos datos de inflación, que marcaron un ritmo de aumento de los precios sensiblemente más moderado que en meses anteriores. ¿Está cediendo la inflación? ¿Está mejorando también el panorama de actividad económica? ¿Qué está sucediendo a nivel fiscal? Compartimos el análisis de la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

Romina Andrioli (RA): Tamara, te propongo comenzar por las cifras de inflación de julio que se divulgaron el viernes y que fueron destacadas por las autoridades como una señal muy positiva. ¿Cómo vieron esos datos?

Tamara Schandy (TS): No hay duda de que fue un buen dato. Según el INDEC, la inflación de julio fue de 2%, sensiblemente por debajo de los registros de mayo y de junio (que habían sido de 4,2% y de 3,1% respectivamente).

A su vez, algunas mediciones semanales de inflación que están disponibles en Argentina (mediciones privadas, no del INDEC) sugieren que en agosto se mantuvo una tónica declinante en las tasas de inflación. Por ejemplo, la medición de la consultora Elypsis a mediados de agosto arrojaba una tasa apenas por debajo de 1% en las últimas cuatro semanas.

RA  –  Y en la medición anual habitual, Tamara, ¿también está bajando la inflación?

TS  –  No, es un fenómeno incipiente y además estos últimos datos mensuales siguen siendo superiores a los de los mismos meses de 2015 (al menos según las mediciones privadas o el llamado “IPC Congreso”, porque en realidad a nivel del INDEC la serie de IPC se retomó en mayo de este año y por lo tanto no hay una historia como para calcular una tasa de inflación anual).

En el “IPC Congreso” (que es una canasta de índices privados y provinciales), la tasa de inflación anual está dando 46% a julio, todavía muy alta.

Ahora, tampoco hay que olvidar al mirar cifras de un año que en el medio estuvo la fuerte corrección del dólar de diciembre y el ajuste de tarifas públicas (de gas, de electricidad y de transporte, por ejemplo) que dispuso el gobierno de Macri a inicios de este año.

Por eso es que la medición mensual parece una referencia relevante a monitorear… Si se consolidaran tasas como las actuales, la inflación anual tendería a bajar con el pasar del tiempo.

RA  –  ¿Qué están proyectando los analistas argentinos de aquí en más?

TS  –  En general esperan que la inflación baje. Hace un par de meses el Banco Central retomó una encuesta de expectativas entre privados, como hace el Banco Central de Uruguay y muchos otros en el mundo. Los resultados de esa encuesta están dando niveles de inflación mensual de entre 1,6% y 2% en los próximos meses y una mediana de pronósticos de 40% anual para el cierre de año. Para 2017 se espera que la tendencia a la baja se profundice… La mediana está dando 20% de inflación a diciembre del año que viene.

Podríamos decir entonces que las proyecciones privadas están “comprando” bastante la promesa del gobierno de que bajará la inflación, aunque la trayectoria que recién comentaba habla de un proceso un poco más lento del que comunica el gobierno. De hecho, las autoridades argentinas están hablando de tasas de 1,5% o menos en los últimos meses de 2016… y para 2017 siguen manejando un rango objetivo de entre 12% y 17% anual.

RA  –  ¿Y cuál es la expectativa en materia cambiaria? Te lo pregunto porque supongo que parte de la explicación de la baja de la inflación en los últimos meses es que el dólar se ha “planchado”… Salvando las distancias, supongo que estará pasando algo parecido a lo que vemos en Uruguay.

TS  –  Exacto. En general hay una visión de que el dólar debería subir. El argumento es más fuerte que en Uruguay, porque con semejantes niveles de inflación, la estabilidad del tipo de cambio nominal significa que Argentina mes a mes se encarece en dólares de forma muy significativa. De hecho, con la inflación acumulada en lo que va del año y con lo poco que subió nominalmente el dólar, Argentina ya “perdió” la mitad del efecto de la devaluación de diciembre sobre la competitividad.

En esa misma encuesta del Banco Central que mencionaba, la mediana de respuestas de los analistas privados apunta a un dólar a $ 16,2 al cierre de 2016 y de $ 18,7 al cierre de 2017. Eso tampoco es que suponga una gran mejora de competitividad (más bien lo contrario), pero señaliza con claridad que en un país de tan alta inflación es necesario que el tipo de cambio nominal acompañe la tendencia de los demás precios de la economía.

Si Argentina se siguiera encareciendo en dólares al ritmo de los últimos meses, realmente sería muy difícil pensar en una recuperación sostenida de su economía.

RA  –  Justamente por ese punto te quería consultar, Tamara. ¿Qué expectativa hay de que Argentina pueda volver a crecer de modo más o menos vigoroso? Las estadísticas más recientes siguen confirmando un escenario de recesión, que incluso se viene profundizando un poco…

TS  –  Sí, es exactamente así. Todavía no está disponible el dato del PBI del segundo trimestre, pero las mediciones privadas (que tienen datos mensuales que llegan hasta junio) ya están adelantando una nueva caída del PBI.

Por ejemplo, la consultora Orlando Ferreres está manejando una baja de 1,7% en el segundo trimestre respecto al primero. En la comparación con el mismo período del año pasado, eso supone una caída del nivel de actividad del orden de 3%. Las bajas, además, son bastante generalizadas.

Es cierto que parte de la baja responde a la mala cosecha de soja por condiciones climáticas muy adversas, como en Uruguay, pero sectores como la industria y la construcción también siguen mostrando caídas.

Y eso es consistente además con el hecho de que los indicadores de expectativas también se han deteriorado, luego de un “boom” grande en la antesala del cambio de gobierno.

RA  –  ¿Para el año que viene se espera que el PIB vuelva a presentar tasas de variación positiva?

TS  –  Sí. La mediana de analistas argentinos apunta a un crecimiento incluso arriba de 3%… Pero la verdad es que por ahora todavía hay bastante incertidumbre. La expectativa es que haya un repunte de la inversión y que también sume la reanudación de la obra pública y cierta mejora del poder de compra de los salarios (hasta ahora la alta inflación ha impactado bastante en el salario real).

Ahora, de momento el contexto sigue siendo recesivo y hay un panorama bastante complejo en la perspectiva fiscal y de competitividad… La política monetaria, además, está de alguna manera supeditada a la dinámica fiscal y a la necesidad de evitar que la moneda se siga apreciando… Con lo cual también hay una probabilidad no menor de que la inflación termine no bajando tanto como hoy se proyecta.

En definitiva, Romina, los mercados están teniendo una mirada más benévola respecto a las perspectivas argentinas, los analistas también tienden a ver un mejor panorama por delante… Todo eso es positivo… Y podría argumentarse que es condición necesaria para que la inversión empiece a recuperarse… También debería ayudar el mejor contexto internacional que se ha venido gestando, con mayor “apetito” y mayores flujos de capitales hacia los mercados emergentes… pero de momento hay que guardar cierta cautela, porque los fundamentos macro siguen siendo débiles y porque la perspectiva de recuperación de la actividad dista mucho de ser evidente.

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