Comunicados de prensa

¿Cuál es el balance sobre el uso de tarjetas de débito y crédito a un año y medio de vigencia de la ley de inclusión financiera?

Entrevista en En Perspectiva a Javier Glejberman

EMILIANO COTELO (EC):

Como ustedes saben, en los últimos días el gobierno planteó retirar a la brevedad el uso del efectivo en los servicios de taxis y en las estaciones de servicio y avanzar hacia el uso de medios de pago electrónico, como la tarjeta de débito o crédito. La medida apunta claramente a reducir los hechos delictivos en estas actividades, aunque hay quienes sostienen que llevará cierto tiempo lograr ese objetivo.

Dado que el tema de los medios de pago electrónicos cobró notoriedad nuevamente con esta iniciativa del Poder Ejecutivo, les proponemos en nuestro espacio de análisis económico repasar justamente cómo se está avanzando en la extensión de estos instrumentos de pago. ¿Cuánto usamos los uruguayos las tarjetas de débito? ¿Se está usando menos el efectivo? ¿Qué potencial de crecimiento hay hacia adelante? En seguida, les proponemos abordar éstas y otras preguntas con el economista Javier Glejberman de la consultora Deloitte.

Javier, el último informe del Banco Central sobre el sistema de pagos muestra que el uso de las tarjetas de débito continuó aumentando en nuestro país, pero ¿a qué ritmo? ¿Cuál es el gasto involucrado?

JAVIER Glejberman (JG):

A ver... En términos generales, los últimos datos disponibles confirman el fuerte crecimiento que está teniendo la tarjeta de débito como medio de pago... Tenemos varios indicadores para ver eso: por ejemplo la cantidad de compras con tarjetas de débito emitidas en Uruguay aumentó 100% en el segundo semestre de 2015 en comparación con el mismo período del año anterior... El gasto involucrado en esas operaciones (medido en pesos) creció 130%, lo que significa que el gasto fue de US$ 830 millones entre junio y diciembre del año pasado.    

EC:  –  Queda claro, por las cifras que mencionás, que el crecimiento es realmente fuerte. Ahora, ¿cómo se compara ese crecimiento con el de semestres anteriores? Te lo pregunto para entender si el menor descuento de IVA que empezó a regir a partir de agosto del año pasado tuvo algún efecto sobre el uso del débito...

JG:  –  En los dos semestres anteriores se vieron aumentos más fuertes, del orden de 300% anual en la cantidad de operaciones y en el monto que se gastó... Dicho esto, se podría pensar que la reducción del descuento de IVA de 4 a 3 tres puntos (que como tú decías rige desde agosto) pudo haber tenido algún impacto... Pero un punto a tener en cuenta es que los datos más recientes (es decir los del segundo semestre de 2015) los estamos comparando con el segundo semestre de 2014, momento en el que ya estaban en vigencia los descuentos de IVA, mientras que las variaciones de 300% que comentábamos antes surgen de comparar contra semestres previos a los descuentos, es decir contra momentos en que el uso de tarjetas de débito era realmente muy muy bajo.

Otro indicador clave es la cantidad de compras con tarjetas de débito que se hacen por mes por tarjeta, es decir la intensidad de uso... Y ese indicador muestra que en la segunda mitad de 2015 se hicieron en promedio 1,5 compras por mes por tarjeta... Pensemos que antes de la entrada en vigencia de los descuentos de IVA, este indicador se situaba en 0,3 transacciones promedio por mes.

Lo que queremos dejar en claro al comentar estas cifras es que no hay dudas de que el uso de las tarjetas de débito siguió aumentando con fuerza...  

EC:  –  Javier, te consulto ahora por las tarjetas de crédito: ¿Cuánto creció el uso de estos plásticos? ¿Cómo se compara con la dinámica de las tarjetas de débito?

JG:  –  Bien, hay varios comentarios para hacer respecto a las tarjetas de crédito. En primer lugar, sigue siendo un instrumento mucho más utilizado que la tarjeta de débito al momento de comprar, si bien se están acortando distancias... Pongamos algunos números para ver las magnitudes... Recién decíamos que el gasto con tarjetas de débito fue de algo más de US$ 800 millones en el segundo semestre del año pasado, mientras que con tarjetas de crédito locales el gasto fue de US$ 2.000 millones aproximadamente... Y en términos de intensidad de uso, las tarjetas de crédito registran entre 2,5 y 3 operaciones por mes por tarjeta, también un indicador que muestra un mayor uso frente al plástico de débito, que comentábamos antes se usa 1,5 veces por mes por tarjeta.

Ahora, si hablamos de crecimiento, estamos ante dos panoramas realmente distintos... Como dijimos antes, la tarjeta de débito crece a un ritmo de tres dígitos, mientras que el gasto con tarjetas de crédito aumenta entre 15% y 20% anual... Es un aumento importante, pero está claro que es menor al de la tarjeta de débito.

Y el otro punto relevante que muestran estas cifras es que el crecimiento de las tarjetas de débito no “canibalizó” el uso del crédito...

EC:  –  ¿A qué te referís con ese último punto, Javier? ¿Podés explicar un poco más?

JG:  –  Me refiero a lo siguiente... Uno de los objetivos del gobierno con la Ley de Inclusión Financiera es transformar el sistema de pagos de la economía, buscando avanzar hacia el uso de instrumentos más modernos que sustituyan a instrumentos menos eficientes y menos seguros como el cheque o el propio efectivo... También hay un espíritu de formalización de la economía con estas iniciativas.

Y lo que muestran estas cifras es que los resultados están siendo positivos... Cuando me refería a que la tarjeta de débito no “canibalizó” a las de crédito lo que quería decir es que el aumento del uso de la tarjeta de débito no se dio a expensas de una caída del uso de las tarjetas de crédito y por lo tanto no hubo sustitución de plásticos.

Lo que sugieren estos datos es que de forma gradual se está empezando a utilizar menos el efectivo para algunas transacciones... De hecho, en 2013 (previo a la Ley de Inclusión Financiera) el gasto con tarjetas de débito representaba solamente un 2% del monto de retiros de efectivo de los cajeros y en el segundo semestre de 2015 esa proporción subió a 13%... Y si al gasto con tarjetas de débito le sumamos los débitos directos (que son pagos que se realizan debitando directamente del saldo de la cuenta bancaria del pagador) la proporción sobre retiros de los cajeros es de 28%... Podemos presumir, entonces, que se está sustituyendo el efectivo por el débito como medio de pago.   

EC:  –  Javier, yendo a otro punto que es importante: ¿Cuántas tarjetas hay en Uruguay? ¿Se está creciendo porque la gente usa más los plásticos o porque hay más tarjetas en circulación?

JG:  –  Bien... Para responder esa pregunta hay que distinguir según el tipo de tarjeta, porque las conclusiones son distintas.

Comencemos con las tarjetas de crédito... Según los últimos datos, en Uruguay hay casi 2.900.000 tarjetas y el Banco Central reporta que hay algo más de 1.100.000 personas con tarjetas de crédito en nuestro país, lo que significa que cada persona que tiene tarjeta, tiene en promedio 2,5 plásticos en su billetera o cartera. Ahora, en relación al crecimiento de las tarjetas de crédito, hay un leve aumento en la intensidad de uso, pero el factor clave es el incremento de la cantidad de tarjetas en circulación que viene subiendo a un ritmo de 5% anual aproximadamente...

Y por el lado de las tarjetas de débito el crecimiento más fuerte está en la cantidad de operaciones... Es decir, la cantidad de plásticos también está aumentando (en diciembre había 2.200.000 de tarjetas), pero la clave como ya comentamos es que esos plásticos se usan cada vez más como medio de pago.

EC:  –  Para ir terminando, Javier, ¿qué evaluación general hacen de estos cambios en el sistema de pagos y cómo ven el panorama hacia adelante?  

JG:  –  A ver... Una primera conclusión es que se está avanzando muy bien en modernizar el sistema de pagos. Lógicamente que el peso del efectivo y de los cheques todavía es muy importante, pero hay avances importantes en el uso de la tarjeta de débito y en otros instrumentos de pago electrónicos como los débitos directos o los débitos automáticos.

Naturalmente, hay una discusión relevante que es si la penetración de estos instrumentos está llegando de igual manera por perfil socioeconómico... En ese sentido, va a ser importante la obligatoriedad de cobro de sueldos a través de cuentas bancarias o instrumentos de dinero electrónico que va a regir a partir de 2017, porque en el sector privado todavía hay mucha gente que cobra con efectivo o cheque...

Y en relación al uso por zona geográfica, es clave que la cantidad de POS continúe creciendo en el interior del país... Han habido avances, pero todavía hay una disparidad importante entre la cantidad de POS per cápita que hay en Montevideo o Maldonado en relación a otros departamentos. 

Pero lo cierto es que más allá de estas salvedades, los números marcan que el rumbo es firme, el gobierno ha tomado medidas para continuar impulsando el uso de las tarjetas en nuestro país y si lo comparamos con otros países de la región como Brasil y Chile la verdad que Uruguay arranca desde niveles bajos de uso de medios de pago electrónicos y por tanto tiene espacio para seguir creciendo.

EC:  -  Ahora sí, para terminar Javier, con todos estos datos, ¿qué primera impresión tienen de esta iniciativa del Poder Ejecutivo de sacar el efectivo de los taxis y de las estaciones de servicio?

JG:  -  Nos parece que es una medida en la dirección correcta, aunque está claro que es muy ambicioso lograr eso en poco tiempo.

Por un lado, no tenemos información oficial de cuánto se usan las tarjetas de débito y crédito en los distintos tipos de comercios, aunque es razonable pensar que se usa con más frecuencia en los supermercados, en los centros comerciales y también una tendencia al mayor uso en las estaciones de servicio. Tampoco tenemos datos desagregados por departamento, aunque a juzgar por la cantidad de POS instalados, es bastante claro que el uso del débito como forma de pago es bastante más intenso en Montevideo que en el interior del país.

Por otro lado, también sabemos que todavía hay mucha gente sin tarjeta de crédito y todavía queda bastante gente que no cobra su sueldo a través de bancos y por lo tanto probablemente no tenga tarjeta de débito.

Por lo tanto, el desafío de quitar el efectivo de los taxis y de las estaciones es grande y seguramente habrá que incorporar también otras soluciones que se sumen, como tarjetas prepagas que se puedan cargar en las redes de pago y las tarjetas del sistema de transporte metropolitano.

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