Comunicados de prensa

El lado económico de los Juegos de Río de Janeiro 2016

Nota en En Perspectiva a Tamara Schandy 

Ahora que terminaron los Juegos Olímpicos, es tiempo de balance. Se puede analizar el medallero por país, mirar cómo bajaron las marcas personales de los atletas o contar cuántos récords mundiales se quebraron en estas olimpíadas. También hay balances que trascienden lo deportivo y se centran en otros números. Esto fue lo que analizó la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

Romina Andrioli (RA): Tamara, si te parece bien empecemos con una mirada general del impacto económico que le dejan estos Juegos Olímpicos a Brasil. ¿Ya se ha conocido algún número?

Tamara Schandy (TS): Los juegos recién terminaron. Las estadísticas económicas siempre toman un tiempo en procesarse y divulgarse, con lo cual los números que hay todavía son bastante preliminares.

Podemos comentar luego algunas primeras estimaciones de cantidad de turistas y su gasto en Brasil, pero de lo que sí hay más certeza es respecto a lo que significó la organización de los juegos en cuanto a inversión en infraestructura.

Por ejemplo, en mayo Moody’s había divulgado un informe en el que analizaba eso con bastante profundidad… El informe no es tan viejo, por lo cual seguramente esos datos reflejen bastante bien la realidad.

RA  –  ¿De cuánto fue esa inversión en infraestructura según Moody´s?

TS  –  Según Moody’s, se generó infraestructura por unos R$ 25.000 millones en el área metropolitana de Río de Janeiro, o unos US$ 7.000 millones con el tipo de cambio consideraron entonces.

RA – ¿Toda esa inversión es para infraestructura deportiva?

TS – No. Estas inversiones que te comentaba son fundamentalmente destinadas a mejorar el transporte, a mejoras urbanísticas y en menor medida a mejorar el suministro de energía. Por ejemplo, el informe incluye la creación de una nueva línea de metro, una línea de tranvía que conecta el aeropuerto local con el centro de la ciudad, obras viales para mejorar la movilidad…

Respecto a la construcción, ampliación o modernización de estadios y otros recintos deportivos Moody´s estimaba unos US$ 5.000 millones. Ese número aislado quizás no nos dice mucho, pero es interesante que en el informe Moody´s lo comparaba con los costos de organización de otros juegos anteriores (tanto juegos olímpicos de verano como de invierno).

RA – ¿Qué muestran esos datos? ¿Se gastó mucho o poco en Río en comparación con lo que costó la organización de otros juegos olímpicos?

TS  – Moody´s estima que de Atenas 2004 hasta hoy, la mayoría de estos eventos ha tenido costos relacionados con el deporte (o sea, dejando de lado inversiones carreteras, aeropuertos y otras infraestructuras, que obviamente varían mucho dependiendo de la situación de partida) de entre US$ 3.000 y US$ 5.000 millones. Para que los dólares sean comparables, todas las cifras se llevan a un denominador común (en este caso dólares de 2009).

Río entonces estuvo bastante alineado con otros juegos. En esa comparación, lo que realmente se había salido de los parámetros “normales” fueron los juegos de Londres 2012, para los cuales Moody´s estima gastos de US$ 15.000 millones (o sea, 3 veces más de los US$ 5.000 millones que recién mencionaba para Río y de lo que también había sido el costo de los juegos de Beijing en 2008 o los juegos de invierno en Rusia en 2014).

RA – Volviendo a toda la inversión en infraestructura… ¿Cómo se financia una inversión tan grande? Pregunto también pensando en que está la idea de organizar un mundial en Uruguay y Argentina…

TS – En su mayoría es inversión pública. Una parte importante de la infraestructura de transporte fue financiada por fondos públicos o a través de préstamos del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES por las siglas en portugués). De hecho, el reporte de Moody´s señala que fue el banco que financió más obras vinculadas a los Juegos de Río, con unos R$ 8.000 millones en préstamos.

Otra parte (aunque menor) de la inversión involucró a privados, en varios esquemas. Por ejemplo, ese tranvía que mencionaba que conecta el aeropuerto con el centro fue 50% gobierno federal y 50% concesionarios como parte de un esquema de PPP.

Luego obviamente hay gastos que corren por parte del Comité Olímpico o distintos sponsors, pero sólo una parte menor es infraestructura. De hecho, lo que se financia con aportes de sponsors, venta de tickets, licencias y otros conceptos afines son más bien los gastos comerciales y de administración, costos asociados a las ceremonias, a inversiones en tecnología o a temas de marketing.

RA  – Hasta ahora hemos hablado de los impactos para Brasil desde el punto de vista de las inversiones y lo que dejan de infraestructura, pero a eso hay que agregarle la llegada de turistas. ¿Está estimado el efecto de eso?

TS – Como te decía al comienzo, es muy pronto para tener una idea muy acabada, pero ya el Ministerio de Turismo dio a conocer la semana pasada algunas informaciones preliminares.

La cifra oficial es que Brasil recibió unos 540.000 turistas en julio y hasta el 15 de agosto. Obviamente muchos de esos turistas no vinieron a las olimpíadas… Río es un destino muy popular de por sí. Lo que es importante es que ese número es casi un 40% más que los turistas que fueron a Río en igual período de 2015… O sea que hay un incremento de un poco más de 150.000 turistas, que podría asociarse a los juegos. Obviamente es un neto, porque también habrá visitantes o viajeros de negocios que evitaron Río en esas fechas (por cantidad de gente o por precios, por ejemplo).

RA  –  ¿Se sabe cuánto dinero gastaron esos turistas?

TS  –  Hay una encuesta oficial que estima el gasto promedio en unos US$ 100 por día para los visitantes internacionales (no lo dije, pero todas las cifras a las que me refería antes son de turistas no-brasileros… no cuenta ni el turismo interno ni el viaje de brasileros que viven en el exterior).

La estadía media, a su vez, se calcula en casi 12 días.

Si multiplicamos la cantidad de visitantes extra (que podrían atribuirse a los juegos olímpicos), por el gasto medio por día y por la duración de la estadía, estaríamos hablando de unos US$ 200 millones. Es un número bastante chico para la dimensión de la economía de Brasil… Pensemos que en Uruguay, en el primer trimestre de este año llegaron más de 1 millón de turistas, que se quedaron en promedio 6 días y medio y gastaron, en promedio, también US$ 100 dólares por día… Así que estamos hablando de un gasto total de casi US$ 800 millones… cuatro veces más que la cifra que recién mencionaba sobre la estimación que se está haciendo del gasto de visitantes a los juegos olímpicos en este mes.

RA  –  Con lo cual difícilmente mueva la aguja del crecimiento del PIB este año…

TS  –  La verdad que no. En todo caso el mayor impulso para la economía no estaría allí sino en la fase de inversión en la infraestructura, pero eso ya se dio… y tampoco movió demasiado la aguja del PIB en su momento. Brasil es un país enorme. Decíamos recién que el gasto en infraestructura se estima en US$ 7.000 millones de dólares, pero eso es menos de medio punto porcentual de PIB anual de Brasil… y además se dio espaciado en el tiempo.

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