Esta es la situación del trabajo en México

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Esta es la situación del trabajo en México

Según la OCDE

La falta de oportunidades laborales para los jóvenes, la escasa preparación de los empleados, así como la informalidad, representan grandes desafíos en la lucha por alcanzar mejores condiciones para la población económicamente activa.

Ciudad de México, 5 de junio de 2019.

En los últimos años, el mundo laboral ha atravesado por una fase de transformación a nivel mundial. La globalización, la digitalización de procesos e, incluso, el envejecimiento de la población económicamente activa son algunos de los factores que han llevado a una nueva etapa en las dinámicas del trabajo.

Aunque al hablar de los empleos del futuro regularmente se piensa que los inventos tecnológicos desplazarán a las personas en sus actividades, lo cierto es que los cambios generados reflejan, más bien, una transición hacia modelos empresariales que buscan nuevas y más versátiles habilidades de los trabajadores.

En su informe El Futuro del Trabajo 2019, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que es poco probable que exista un descenso abrupto en las cifras del empleo a nivel mundial. Esto quiere decir que, si bien algunos puestos y tareas están desapareciendo, otros están surgiendo al mismo tiempo.

En el caso particular de México, los indicadores del organismo internacional muestran que la cantidad de puestos de trabajo va al alza; sin embargo, dichas cifras no son precisamente una buena señal, pues la calidad de muchos de esos empleos dista de alcanzar los estándares ideales.

Según el estudio, en su apartado ¿Cómo se sitúa México?, los empleos de bajas competencias se han disparado, en comparación con lo que sucede en otros países de América. Mientras en nuestro país dicho tipo de empleos ha subido poco más de diez puntos porcentuales, entre 1990 y 2010, en Chile y Brasil el cambio apenas ha sido de alrededor de 3 por ciento.

Esta situación ha traído consigo graves desequilibrios y riesgos para ciertos grupos de trabajadores, como son, principalmente, los jóvenes y los trabajadores adultos sin estudios superiores.

En cuanto a los jóvenes se refiere, la experiencia laboral es una de las grandes dificultades a las que se enfrentan. Para empezar, la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan, coloquialmente conocidos como ninis, supera por mucho el promedio de los países que integran la OCDE: 21% frente a 13.2%.

Además, la probabilidad de desocupación para este sector (de entre 20 y 30 años de edad) una vez que sale del sistema educativo, ha pasado de 35% a 38% en la última década. Quiere decir que los jóvenes mexicanos se enfrentan, cada vez más, a la falta de oportunidades laborales.

Con respecto a los trabajadores adultos sin estudios superiores, el gran reto que enfrentan tiene que ver, sobre todo, con la capacidad de adaptarse a las exigencias actuales y futuras del mundo laboral. La transición hacia nuevos procesos tecnológicos, así como la tendencia de las empresas a solicitar conocimientos multidisciplinarios, son requisitos cada vez más solicitados a los empleados.

Aunque en México y en otros países de la OCDE existen programas para elevar el nivel de competencias de las personas adultas, o bien, para que terminen su educación primaria y secundaria, muchas de ellas no tienen tiempo de capacitarse. En ocasiones, incluso, la formación que reciben no es de buena calidad.

Pero los retos del empleo en México no se terminan ahí. De acuerdo con la OCDE, también es necesario atender otras problemáticas, como son:

  • El trabajo atípico. En nuestro país, el porcentaje de trabajo por cuenta propia, es decir, sin patrones ni horarios de trabajo definidos, duplica, con 26.8%, al promedio de la OCDE (14.2%). Tales formas de empleo se caracterizan por una menor seguridad social, así como por oportunidades de capacitación y representación colectiva reducidas.
  • Pero no solo eso. Quizá lo más grave es que, de ese porcentaje del trabajo por cuenta propia, la mayor parte es informal (78% en 2017). Por lo tanto, representa un reto adicional para las políticas públicas enfocadas a brindar mayores y mejores condiciones a la población económicamente activa.
  • La ampliación de la protección laboral y social. La OCDE considera que, al existir una elevada tasa de trabajadores atípicos en México, una gran parte de ellos no cuenta con los mismos derechos que un empleado “típico” o asalariado. Por esta razón, es necesario darles una mayor protección.

    Entre las medidas que se sugieren para ampliar la cobertura legal a los trabajadores mexicanos están: combatir el empleo informal y extender la protección laboral y social de forma general.
  • Los convenios colectivos. El aumento del trabajo atípico, en conjunto con décadas de una debilitada –muchas veces opaca– representatividad sindical, han dejado a los empleadores sin intermediarios claros en la lucha por sus derechos laborales.

Basta ver que, en México, la proporción de empleados sindicalizados cayó de 28.5%, en 1984, a 12% en 2018. En tanto, la proporción de empleados cubiertos por acuerdos colectivos se redujo de 13.2%, en 1994, a 12.5%, en 2016.

Para la OCDE, estos números no son positivos, por lo que recomienda hacer adaptaciones específicas al marco regulatorio, a fin de fomentar una mayor inclusión de los trabajadores atípicos y procurar un esfuerzo más amplio de los interlocutores.

A final de cuentas, señala el organismo, la negociación colectiva ayuda a trabajadores y empresas a definir nuevos derechos, a adoptar nuevas tecnologías y a fomentar la seguridad y adaptabilidad del mercado laboral. En ese sentido, es importante recordar que, en mayo pasado, se aprobó en nuestro país una Reforma Laboral que busca mejorar la libertad sindical, así como la posibilidad de negociación colectiva.

Como vemos, la realidad del trabajo en México es complicada, sin embargo, poco a poco, comienzan a sentarse algunas bases legales que pueden ayudar a mejorar la perspectiva futura.

No obstante, modificar el panorama laboral, de una manera positiva, es un trabajo conjunto tanto del gobierno como de la iniciativa privada; un cambio que solo será posible si ambos trabajan de manera coordinada, uniendo esfuerzos. Sin la participación de todos, será complicado alcanzar los objetivos deseados.

La realidad    del trabajo en México es complicada, sin embargo, poco a poco, comienzan a sentarse algunas bases legales que pueden ayudar a mejorar la perspectiva futura.

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