David Peris

Vive Deloitte

Descubre la historia de David Peris

#DeloitteStories | ¿Qué tienen en común una floristería familiar de Barcelona y Deloitte?

Entró en Deloitte en plena crisis financiera, nada más terminar la carrera de ADE. Como no le convenció el proyecto, saltó a otro donde tuvo que aprender a programar desde cero y donde ahora es líder de un equipo. De sus siete años aquí, destaca no sentirse solo en ningún momento ante ningún reto y la admiración que siente por sus compañeros. En la floristería de su padre aprendió sobre estar al pie del cañón, perseverancia y tesón. Valores que hoy aplica en Deloitte, lugar donde -dice- tienes la oportunidad de apostar por ti mismo y de donde el aprendizaje que puedes extraer es incontable.

Una de las cosas que hace grande esta empresa es que nadie se guarda lo que aprende para sí mismo, sino que se comparte, tanto el tiempo como el conocimiento.

¿Cómo es trabajar en Deloitte?

Yo me imaginaba las empresas como Deloitte como las grandes corporaciones de las películas: gente altiva, tiburones y un ambiente constantemente ajetreado. Deloitte me ha puesto la realidad más cerca. Es una empresa al servicio de los clientes, y éstos, son el tejido económico de la sociedad. Trabajando para este tejido, vas entendiendo cómo funcionan los distintos sectores y vas aprendiendo cómo se entrelazan entre sí. Deloitte me ha ofrecido aprendizaje, ya no solo por la innumerable cantidad de recursos que pone a tu disposición, sino por la heterogeneidad de las personas que forman sus equipos. He tenido la oportunidad de trabajar con apasionados de las finanzas, físicas, ingenieras, tecnólogos, administrativos, etc.

Trabajar en Deloitte, como en cualquier otra gran empresa, es una lotería. Mis respuestas pueden no ser las mismas que las de un compañero del despacho de al lado, pues hay muchos factores que pueden influir en la experiencia: tu equipo, tus superiores, lo excitante que sea tu trabajo, los clientes para los que trabajes, etc.

Yo me considero afortunado pues si lo pongo todo en una balanza, tras siete años aquí todavía encuentro motivos para ser parte de este "ente cambiante" llamado Deloitte. Lo llamo así porque es lo que es: una empresa viva. Se podría decir que la empresa donde estoy ahora es totalmente distinta de la que me contrató siendo un recién licenciado en tiempos de crisis financiera.

Por lo que respecta a los proyectos me he encontrado de todo. Yo empecé en un proyecto para un banco y, al cabo de unos meses, descubrí que no me motivaba, así que me pasaron a una línea tecnológica para enseñarme a programar. Me encantó, y hoy sigo en esa línea descubriendo un nuevo mundo. Cada vez hay más palabras nuevas y parece que aún queda margen. Deloitte tiene esto, te da la oportunidad para que apuestes por ti mismo.

¿Cómo ha sido tu desarrollo profesional en Deloitte?

Entré con una licenciatura en ADE debajo del brazo. La realidad es que los estudios dan muchas herramientas, pero saber aplicarlas es lo que cuenta y esto, hasta que no te pones manos a la obra, no lo adquieres.

En Deloitte te pones en marcha desde el primer día. Recuerdo estar delante de un ordenador mi primer día, con una explicación de 10 minutos sobre qué debía hacer. Me pasé media mañana pensando: "La he liado, no he entendido la explicación y no sé qué tengo que hacer. Voy a durar poco". Al cabo de pocas semanas, lo tenía controladísimo. Luego he ido viendo que en Deloitte se funciona así, aprendes haciendo.

Luego, los proyectos requieren que saques tu versión más polivalente, y eso fomenta tu desarrollo. Por ejemplo, un caso muy común sería: empiezas contabilizando asientos contables, pasas a formar parte de un equipo de reporting de cuentas anuales, aumenta tu equipo y tienes que encargarte de evaluaciones y de la organización y la planificación de tareas, asistes a reuniones con clientes para implementar nuevos procesos de trabajo, se te requiere que des una formación a nuevos empleados, el cliente te pide que supervises una nueva área, y podría seguir. Lo que quiero decir es que, sin darte cuenta, el desarrollo va llegando porque se requiere que estés implicado en los proyectos.

Durante todo este tiempo, ¿qué dirías que te ha ayudado a convertirte en el profesional que eres hoy?

Una de las cualidades que me ha ayudado a crecer es el trabajo. Hay mucho trabajo por sacar adelante y se necesita que se esté al pie del cañón. Creo que aprendí eso de mi padre, un florista de Barcelona que trabajaba de sol a sol y con el que aprendí trabajando junto a él, que no hay tiempo que perder si se quiere sacar el trabajo adelante.

Trabajar aquí te saca de tu zona de confort, y eso es de agradecer. Trabajar en nuevos productos es interesante porque el objetivo no te lo marca un cliente, sino que os lo marcáis los que trabajáis en él. Uno de los últimos nuevos servicios en los que he participado me ha permitido tener la oportunidad de dar una formación a distintos países a nivel mundial. A veces me pregunto si hay tantas empresas que me permitirían haber participado en algo así (seguro que las hay, pero no son frecuentes).

Otro aspecto es que en Deloitte se aplican unos valores de ética, responsabilidad y excelencia, que no sé si en todas las firmas existen. Aparte de todas las acciones sociales, sobre todo a nivel local, que se llevan a cabo y que sin duda dan un valor añadido.

Y, por supuesto, la formación que recibimos. Tenemos una plataforma repleta de cursos gratuitos, oportunidad de recibir clases presenciales y online de inglés, cuenta vinculada a varias plataformas de formación externas, etc. Recursos no nos faltan y son muy interesantes. También hay formaciones periódicas pautadas como plan de carrera. Luego hay cursos en los que nos juntamos distintas personas de todo el país para vivir más que un curso, más bien una experiencia de formación. Los hay que son internacionales, juntando empleados de toda Europa. El aprendizaje que se puede extraer es incontable.

¿Y sobre el impacto de los proyectos en los que participas con el resto de los equipos?

En mi caso, he visto impactos tangibles en la sociedad que han desencadenado nuevos proyectos y que nos han permitido formar parte de ese impacto. Hablo por ejemplo de proyectos de adquisiciones de cajas por parte de bancos, nuevas start-up que explotaron y que necesitaban un sistema que los ayudara a escalar su negocio, etc.

El hecho de trabajar en la parte de sistemas nos permite ir de la mano de empresas conocidas que se están expandiendo, que aparecen en los periódicos y que tienen un fuerte impacto local. Seguro que tengo compañeros en Financial Advisory o Riesgos que se han involucrado en proyectos con un fuerte impacto en los medios y en la sociedad.

Es frecuente que aparezcan oportunidades nuevas fruto de la colaboración entre líneas, es una de las ventajas de la variedad de servicios que se ofrecen aquí. En nuestro caso, hemos colaborado en proyectos con Consultoría Estratégica, o con DxD (la línea más tecnológica) para desarrollos de aplicaciones, por ejemplo.

Por lo que respecta a trabajar con distintas generaciones o culturas, la media de edad juraría que se mueve en torno a los 27 años aproximadamente. Y en cuanto a culturas, hay proyectos que involucran a muchísima gente de distintos países colaborando entre sí.

Me siento constantemente apoyado por mis compañeros y compañeras. En muy pocas ocasiones me he visto solo o sin recursos ante un reto profesional. Una de las cosas que hace grande esta empresa es que nadie se guarda lo que aprende para sí mismo, sino que se comparte, tanto el tiempo como el conocimiento.

No podría escoger a una sola persona, me quedaría con las distintas cualidades de mis distintos compañeros. Me siento muy bien en el trabajo porque somos gente sencilla y trabajadora. No he vivido "malos rollos", ni he sentido que nadie quiera pasar por encima de otro en ningún momento de mi carrera. Admiro el hecho de que uno de mis superiores tenga tiempo de regentar varios locales de restauración y a su vez, sea muy bueno en su trabajo. Admiro la capacidad de análisis que tienen los recién llegados y lo rápido que aprenden. Admiro la cara de felicidad de los que tienen hijos pequeñitos, que quizás han dormido poco, pero nunca han dejado de venir a tope.